EL CUMPLEAÑOS| Una explicación del deterioro de las instalaciones

La Voz

A CORUÑA

06 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

«Es cierto que hay cosas que se deterioran», reconoce Ramón Núñez. Pero ésa es la política de la Domus, un museo en el cual advierten al visitante tan pronto entra de que está «prohibido no tocar». Al igual que lo está no sentir, no pensar o, incluso, no soñar. De todos modos, Núñez comenta que el deterioro de las cosas en la Casa del Hombre «no es por desidia, ni por falta de reparación». Cuando una mosca se muere, «se repone», porque para eso tienen un cultivo. Y esos ratones que parecen no estar o no existir sólo es un efecto óptico porque «se envuelven en una pelota de algodón y por eso parece que no están». Y si alguien se ha preguntado dónde está el famoso reloj de arena que contabilizaba el número de nacimientos por segundo en el mundo, tenemos la respuesta: «Se trasladó al aeropuerto de Alvedro», asegura Ramón Núñez. Por el momento ha sufrido un desmontaje porque había que dejar espacio a la compañía Spanair, pero ya planean ponerlo «en otra zona del aeropuerto». Los récords de la Domus En estos diez años, la Casa del Hombre ha acogido 15 exposiciones temporales y ha alcanzado algún que otro récord. Por ejemplo, el medidor de tensión arterial que se encuentra en la segunda planta, ha sido activado 500.000 veces. Algo que, según su fabricante, «es una cantidad mayor que la suma de todos los medidores de todas las farmacias de A Coruña». El circuito sanguíneo también se accionó en dos millones de ocasiones. Así que «el balance es positivo». Esta tarde, sus cuidadores soplarán «la tarta con sus velitas», comenta Núñez, pero esto ya será «un acto íntimo».