Testimonio
23 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?anuel R. López Castro ni tiene noticias de su recurso sobre el horario de su botica, en el 92 de la calle Real, ni sabe cuándo las va a tener. Pero lo que sí tiene claro es que recurrirá a donde sea necesario -incluida la vía judicial- para seguir atendiendo al público durante 24 horas ininterrumpidas. «La ley lo permite», recalca una y otra vez quien lleva más de 25 años con servicio nocturno y fue de los primeros de la ciudad en no cerrar nunca. «La ley -prosigue- sólo establece los mínimos, cuarenta horas semanales de las cuales al menos cuatro han de ser en sábado, pero con el resto puedes hacer lo que quieras, siempre y cuando te ajustes a los requisitos legales en cuanto a profesionales titulados». En este punto, apunta: «Yo no sólo lo cumplo ahora con creces, tengo cinco y me piden cuatro, ya lo hacía antes». Precisamente este es uno de los aspectos que más le preocupa a López Castro, quien considera que «el colegio se está extralimitando, con el consiguiente quebranto para la población y para las cinco familias que tengo aquí, no puedo decirles que a partir del día 1 no vengan a trabajar». El farmacéutico asegura no haber recibido notificación de que tenía que comunicar el horario, ya que «hasta ahora, se prorrogaba automáticamente cada año salvo manifestación contraria por mi parte o por parte de la Xunta», explica. Por eso asegura no comprender por qué «cuestiones administrativas» podrían alterar su actividad. Y añade más: «Me parece una tontería porque podrán obligarme ahora, que lo dudo porque hay jurisprudencia al respecto y el horario comercial es libre, pero en octubre puedo comunicar para el año próximo otro horario y ya está; entonces ¿a qué tanto follón?». Además, dice que la supresión de las boticas de 24 horas no ha caído bien en el sector, ya que «la ley marca tres de noche, y como nos han defenestrado a dos, no cumplen los mínimos y obligan al resto a hacer turnos rotatorios de guardia; están que fuman en pipa», concluye.