Reportaje | Protección civil aumenta su parque móvil
18 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?on su carrocería roja recién pulida, cualquiera diría que el año próximo cumple 50 años de vida, en los que ha sido testigo de numerosos incendios y accidentes. A simple vista, recuerda a esos camiones de bomberos que salían en las películas americanas de los años 60, y de hecho, fue en Estados Unidos donde se construyó en 1956. Tardaría un par de años en cruzar el charco y ponerse a trabajar en el servicio de emergencias de la empresa de la Cros en O Burgo, en donde prestaría sus servicios durante muchos años. Fue a principios de la década de los noventa cuando el Ayuntamiento de Cambre, a través del concejal Ramón Barba Pereira, decidió adquirir este vehículo, por el que pagó 50.000 de las antiguas pesetas, y que se destinó a sofocar algunos incendios forestales -a pesar de su dificultad de maniobrabilidad, ya que no cuenta con dirección asistida- y a pequeños trabajos municipales. Con la triste desaparición de Barba Pereira, encargado de cuidarlo y mimarlo como si se tratase de una pieza de museo, el camión contraicendios fue prejubilado y enviado a una nave de A Barcala, donde permaneció olvidado hasta diciembre del 2001, cuando el antiguo concejal de Policía y Protección Civil, José Luis Caldeiro Fernández, decidió darle una segunda oportunidad. Los trabajadores de la empresa Veicar le dedicaron casi tres años de trabajo para devolverle su antigua apariencia, labor un tanto complicada puesto que hubo que traer numerosas piezas -que hoy ya no se fabrican- desde California, Nueva York o Estados Unidos. Ayer fue presentado de manera oficial por el responsable del área de Bienestar Social de Cambre, Augusto Rey, que lo bautizó como «la joya» del servicio de Protección Civil, y le dio la bienvenida «como un viejo veterano de la plantilla en la lucha contraincendios». Por su parte, David Pisani, coordinador del equipo de emergencias cambrés, aseguró que el camión «está totalmente operativo y a pleno rendimiento», y la comparó con una «pieza de museo que voy a cuidar y mimar como si fuese mi mujer».