Discapacitados por unas horas

Dolores Vázquez A CORUÑA

A CORUÑA

Crónica | Campaña sobre la integración en Arteixo Alumnos arteixáns se transformaron, mediante unos talleres vivenciales, en ciegos, parapléjicos, sordomudos o personas con síndrome de Down

15 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Ponerse en la piel de las personas que sufren algún tipo de discapacidad e intentar sortear los problemas a los que se enfrenta este colectivo a diario ha sido la asignatura que tuvieron que superar ayer los alumnos de Arteixo que participaron en la campaña educativa puesta en marcha por la oenegé argentina Cilsa. Tras la información teórica ayer tocó la parte práctica. Una proyección, de Down Coruña, en el Centro Cívico, permitió escuchar las peticiones de esta entidad que reclama una mayor integración tanto escolar como laboral para conseguir una vida autónoma para las personas que han nacido con un cromosoma extra del par 21. Luego se separó a los alumnos en dos grupos, mientras unos participaban en una clownferencia , un espectáculo interactivo, el resto iba pasando por cuatro espacios situados junto al paseo fluvial y en donde comprobaban por unos minutos que se siente siendo ciego, parapléjico, sordomudo o si se tiene el síndrome de Down. Invidentes En el puesto sobre la discapacidad visual se les tapó los ojos y se les ofreció la posibilidad de probar la sensación de tener un bastón como única guía, además se les informó que existen tres distintos, que marcan las diferentes minusvalías. El blanco para los invidentes, el verde para las personas con escasa visibilidad y el rojo y blanco para los ciegos y sordos. Los chicos pudieron comprobar cómo un simple juego infantil de encajar piezas se convierte en un ejercicio cargado de dificultades. También ensayaron algunas palabras con el lenguaje de signos como pequeñas cifras, preguntar a otro cómo se llama o incluso decir «mamá te quiero». En el puesto de Down Coruña se les mostró cómo todas las personas se aturrullan si se les habla más rápido de lo que son capaces de procesar la información y se les ofreció jugar con guantes para comprobar cómo los movimientos se vuelven más torpes. Aunque quizás el ejercicio de simulación que más atrajo a los chicos fue el comprobar las dificultades que deben afrontar las personas que van en sillas de ruedas y para ello se instaló un pequeño circuito que debían recorrer. Esta campaña también permitió mostrar a los alumnos algunos de los trabajos de artesanía en cerámica y cartón piedra que realizan miembros de la Asociación Pro-enfermos Mentales.