En directo | A vueltas con la tarjeta bonobús Cumpliendo estrictamente con el plazo máximo de 45 minutos, el viajero comprueba que la concesionaria sólo invita en uno de los cuatro trayectos realizados
19 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ara comprobar a pie de calle la realidad del transbordo, me subo al bus número 6 (Hércules-San José y Bens) en la parada de la avenida de Hércules. Tengo un saldo de 12,04 euros en la tarjeta. La máquina devora sus 58 céntimos (me quedan 11,46). Son las doce en punto. Barra libre -al menos en teoría- para viajar hasta las 12.45 horas. Apenas cinco minutos de descenso por la calle de la Torre y la plaza de España para apearme en Panaderas. Busco nuevos aires. Me bajo andando, por San Nicolás, hasta la avenida de la Marina. Llueve, así que me agazapo bajo la marquesina situada frente a la Autoridad Portuaria. Según las tablas de la Compañía de Tranvías, el 1A (Puerta Real-A Pasaxe) tiene una frecuencia de paso de quince minutos. Espero diez y, en efecto, asoma el vehículo rojo frente a las mil vidrieras de las galerías de la Marina. Son las 12.17 y cuelo mi bonobús en la máquina de cobro. Bingo. El aparato marca de nuevo 11,46 euros, es decir, a este viaje invita la concesionaria. Por ahora, empatamos uno a uno. El 1A, un gusano articulado de dos cuerpos, lucha contra el tráfico de mediodía en los Cantones. La lluvia aviva los piques y los cambios de carril. Tras un par de semáforos y bocinazos, alcanza su objetivo y me arroja en la plaza de Orense. El panel electrónico del Ayuntamiento promociona el transporte urbano: «Un autobús=cincuenta vehículos menos en vía», reza optimista el letrero. Cruzo Linares Rivas hasta la parada de la entrada del puerto. Soy el único inquilino de la marquesina, por la que se cuela, obstinada, la lluvia. Sorpresa Mato el rato leyendo, una afición que, definitivamente, fomenta el uso del bus urbano. A más retraso, más lectura. Según el cuadro de cruces que el Ayuntamiento exhibe en su página web, el transbordo entre el 1A y el 2 es gratis. Así que me aferro a la tarjeta y aguardo. A las 12.32 el eficiente número 2 aparece y me recoge. El bonobús me da la primera sorpresa. La máquina de cobro resta al instante 58 céntimos. Raro concepto de lo gratuito. Mi saldo se reduce a 10,88 euros. Último intento. Me bajo en la Marina, a la altura de la Autoridad Portuaria, y vuelvo a pie a Panaderas. A las 12.40, justo dentro del límite de los 45 minutos, me subo al 4 hacia Monte Alto. Vuelan otros 58 céntimos de la cuenta. Tres a uno para la Compañía de Tranvías, que ofrece a su fiel público una barra libre muy escasa.