Por si falla el móvil

R. D. Seoane A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

Reportaje | Servicio de comunicación interna El hospital ha instalado teléfonos públicos gratuitos en los puntos de información para que los usuarios puedan contactar con las habitaciones del centro

15 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?Son sólo para la casa», advierte Mary Carmen. Es una de las celadoras que hacen turno en los puntos de información del Juan Canalejo, más que una casa, un complejo residencial. Aunque con intentos de que cada vez sea menos lo primero, es decir, menos complejo. Por eso el hospital ha instalado en las dos entradas principales teléfonos públicos. Eso sí, «sólo para la casa», con el objeto de facilitar a los usuarios la comunicación con las habitaciones. Para hacerlo, es suficiente con marcar uno de los tres códigos de planta, convenientemente explicados en el cartel adosado al mostrador, y el número de la habitación. Llamadas restringidas El aviso de llamadas restringidas no viene mal. No es el primero que se cree a pie juntillas lo de teléfono público (y gratuito), y pretende aprovechar la coyuntura para llamar más allá. «Para mí no tiene sentido, una vez aquí, ¿para qué vas a llamar a la habitación a la que quieres ir? Subes y punto», opina Miguel, a punto de cruzar por la puerta. Pero sí lo tiene. El sentido. Al menos cierto sentido. Si no, que se lo pregunten a Tino. Acompañado por su hija de 10 años, Mara, llega al hospital con urgencia. Le esperan en la planta de Traumatología y no quiere que la niña entre. Ya tendrá tiempo para ver traumas. «No tenía con quien dejarla y tenía que venir», dice. Con niños Para Tino, el teléfono le sirve para dar un aviso a otro familiar de visita y que salga para acompañar a la pequeña mientras él pasa a ver a la persona enferma. «Lo suelen usar bastante para eso, si llegan con niños o si no tienen pase para entrar», explica la celadora. Porque desde la instalación de los tornos en la baja y, sobre todo, en la cuarta planta, el acceso se procura que sea restringido y controlado mediante las tarjetas. Levantar el auricular, en estos casos, basta para pedir a otro acompañante del paciente en cuestión que salga para dar el pase y el relevo. De esta forma se colabora, además, a que las plantas de hospitalización no parezcan un gentío en plena feria y que tampoco las habitaciones se conviertan en el camarote de los hermanos Marx. Avisos internos En la planta baja, además, los teléfonos públicos sobre el mostrador de la entrada tienen otra utilidad. Si no se sabe dónde se encuentra el familiar hospitalizado, se puede llamar al 14117 de información para que localicen la ubicación exacta del enfermo. Y para los que son de la casa, incluso aún hay más. Son teléfonos internos, de modo que, conociendo las extensiones, se pueden pasar avisos, contactar con consultas o localizar al compañero que se desee si es necesario darle algún recado. La proximidad al mostrador de la centralita telefónica ha dado además más utilidades. «Espere un momento en el punto de información que le paso la llamada», le dice una de ellas a una mujer. «A mí me parece buena idea, aunque la verdad es que ahora que casi todo el mundo tiene móvil...», duda Ángela, otra usuaria de visita en sábado por la tarde. «Ya, pero es que aquí hay poca cobertura y en algunos sitios, ninguna», concluye Ramón.