HERCULÍNEAS | O |
10 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LO VI ayer en El Corte Inglés. A las diez y media de la mañana, la caja de cobro de la planta baja tenía más colas que las que retrató Ana Rodríguez en la edición de La Voz del pasado domingo. Allí se venden paraguas, perfumes, libros, discos, periódicos,... No hay materiales perecederos. Si acaso, que caducan por modas. Al llegar a casa, la tele me bombardea con los últimos ramalazos de la cruzada navideña por el buen rollo. Que si rastrillos, que si rifas, que si comidas a beneficio de,... Sólo me falta el dichoso baile de la Cruz Roja de Mónaco que ahora tiene, por lo menos, el atractivo de ver como crece Carlota. Claro que la dura realidad asoma a las 625 líneas cuatro minutos antes de las tres. Las estremecedoras fotos del periódico se quedan pequeñas con una imagen dantesca. Una pala saca cadáveres de un río repleto de escombros en Bandar Aceh, en Sri Lanka. Un hombre vestido de comandante dice que no pueden sacar más muertos del lecho (curiosa contradicción) porque les faltan bolsas para guardar los cuerpos. Mando otro mensaje solidario al 343. Pero por mi mente sólo pasa una pregunta: ¿Hasta cuándo vamos a acordarnos de ellos? francisco.espineira@lavoz.es