Reportaje | Grandes infracciones de tráfico Acelerar en un paso de peatones, subir a una acera atestada de gente o saltarse cuatro semáforos son algunas de las infracciones «cazadas» por la Policía Local
29 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?s algo más que estirar el código, bordear la legalidad o aprovechar la coyuntura. La conducción negligente, cuando no temeraria, es más frecuente de lo habitual. Al menos eso parece. Un simple vistazo a las sanciones impuestas por la Policía Local que se notifican a través del Boletín Oficial de la Provincia dan más que un par de ejemplos, en apenas un par de días, de lo que no se debe hacer al volante. Ahí van unas cuantas perlas: . A punto estuvo de aguar la fiesta un conductor en una noche de copas. A las 4:30 de la madrugada y en el paseo marítimo, en la salida por Rúa Alta, aprovechó un rebaje en la acera para subirse a la zona peatonal. Claro que ni reparó en que era la hora de cierre de los pubs y aquello estaba atestado de gente. La broma, falta muy grave en traducción del 092, le costó 520 euros de multa Y entre Cuatro Caminos. Y de noche. A las cinco de la mañana, a gran velocidad (está limitado a 50), un coche realiza un cambio de sentido prohibido. Aunque llevaba las luces apagadas, lo cacharon . No sólo atropelló a un peatón en un paso de peatones. Lo hizo cuando daba marcha atrás en un cruce. Sucedió en Fernández Latorre. Pero todavía hay quien va más lejos y no le queda casi ni el beneficio del despiste. A menos que se equivocase de pedal. Como el que fue sancionado no sólo por no respetar la prioridad de los peatones en un paso de ídem, (en la Gaiteira con la calle Puente), sino por acelerar con ellos cruzando. O confundía el rojo con el verde, o lo que no vio fue al agente de policía. Se saltó una manita de semáforos seguidos ronda Outeiro arriba: el de Manuel Murguía, paseo de Ronda, Peruleiro, Alfredo Tella y Panamá. Eran las seis de la mañana y el 092 dedujo que no se trataba de un fallo en la graduación de la vista, sino de conducción negligente. No era de madrugada. A las siete de la tarde y tras saltarse un semáforo en rojo, se le dio por poner a prueba su cintura al volante con cambios «violentos» (así figura en la notificación) de carril. Diagnóstico: conducción temeraria. Tratamiento: multa de 520 euros. . Sucedió de madrugada, a las 4.30, en la avenida de Linares Rivas. Un hombre sufre un accidente de circulación, presumiblemente con responsabilidad, y no sólo se niega a darle los datos a los afectados. Se da a la fuga, los agentes investigan y dan con él a través de la policía de Ferrol. Pero se les vuelve a escurrir. No aparece para facilitar los datos por comisaría. Al final, al margen de una falta grave por no compartir información con las víctimas (120 euros de multa), se le sancionó con otros 300 por no colaborar con la autoridad. No llevar casco cuando se va en moto es un motivo de sanción. Transportar a un niño sin él, el segundo. Pero fueron tres: por si el peligro era poco, aún encima se saltó un semáforo en rojo. Lo pillaron, a media tarde, en la ronda de Outeiro. Al menos eso pensaron los agentes que lo multaron, que pretendía dejar instalado el coche averiado en medio de la avenida de A Pasaxe. Fue multado por «no adoptar las medidas necesarias para retirar en menos tiempo de la calzada el obstáculo creado». Llamar a la grúa, aunque eran las dos de la madrugada, casi que le hubiese costado menos. Lo sancionaron con 140 euros. Los coches aparcados también duelen. Sobre todo a sus dueños. Algunos no lo tienen claro. O lo tienen demasiado claro. Pero también eso tiene un precio. Como el que debe abonar el que causó daños a un turismo estacionado en Monelos, no hizo nada por avisar a su propietario (ni nota en el parabrisas) ni tampoco advirtió al 092. Fue el 092 el que lo advirtió a él. Con 200 euros.