Saqueo viario

D. Vázquez / R. García A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: DAVID COSTAS

Reportaje | Uso privado de material de carretera Quitamiedos, vallas y hasta cinco mojones son parte del material de construcción empleado para decorar un inmueble, ya abandonado, entre Nostián y Monticaño

27 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El reciclado de Nostián no es pionero. Hubo antes alguien en las proximidades de la planta que optó también por esta práctica, aunque de una manera más curiosa, ya que se aficionó en darle nuevos usos a material de carreteras. Entre las instalaciones de tratamiento de basura y el parque forestal de Monticaño, en la cima de un pequeño promontorio, se alza lo que los vecinos dicen que fue hace mucho tiempo un club de tiro, que actualmente está abandonado y que sirve de claro ejemplo de que el diseño de exteriores no está reñido con los motivos viarios. La entrada principal de la parcela está flanqueada por dos quitamiedos y un mojón en el que ya no se lee la carretera y el único inmueble de la parcela está rodeado por una valla que bien podría ser material procedente de obras. En otro de los accesos se amontonan tres kilómetros más. En uno se puede leer LC173, en otro el número 16 y en el tercero el tiempo se ha comido cualquier señal que indique dónde pudo estar colocado originalmente. Pintadas En la acera está escrito con piedras incrustadas en el cemento «Campo da Pedra». El edificio, de planta baja y con cubierta octogonal, fue atacado por las pintadas. Algún gracioso puso en el dintel de la puerta de entrada «La rue del percebe» y en la pared «Atrás, propiedad privada». Parece que nadie hace caso a esa advertencia, porque en el interior se ven vestigios de más de una juerga. La casa, realizada en piedra, presenta un buen aspecto en su exterior, pero dentro los grafitos han tomado las paredes, las puertas han desaparecido y en las ventanas sólo se conservan unos hierros. El hueco de la puerta principal da acceso a una gran sala, con un mostrador y una chimenea. Alguien ha llevado para allí un sillón viejo. Cuenta además con una pequeña habitación y con dos baños, aunque la taza de uno de ellos ya ha sido arrancada, al igual que toda la instalación eléctrica. En otro tiempo, la casa debía contar con un jardín, ahora lleno de tojos, del que sólo sobreviven algunas hortensias, dos palmeras y la hiedra. Un gran movimiento de tierras, frente a la entrada principal, amenaza ahora la casa, del que los vecinos sólo son capaces de precisar que era «dun de Pastoriza». El estado de abandono en el que se encuentra el inmueble podría suponer una vulneración de la ordenanza de seguridad e higiene y conllevar una sanción.