Un oasis en Labañou para los sin techo

Bea Abelairas
Bea Abelairas A CORUÑA

A CORUÑA

MIGUEL GAYOSO

Reportaje | Albergues de la ciudad El refugio para transeúntes Padre Rubinos da cobijo a 45 personas, y comida y cena a 130, entre otros servicios sociales

12 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Todo lo que entra en el albergue Padre Rubinos de Labañou tiene un hueco, sobre todo las personas. Las cosas, por modestas que sean, se convierten en objetos multiusos y hasta los acogidos pasan de beneficiados a benefactores. «Tenemos pocas plazas y recursos limitados, pero nunca recuerdo haber dejado a nadie fuera», asegura la religiosa Sor Margarita, que está a cargo de la entidad. El refugio de Labañou tiene 45 camas que casi todos los días están ocupadas, sobre todo jornadas como las de ayer, en las que el frío es más intenso. En el comedor comen y cenan todos los días más de un centenar de personas y las paredes están tapizadas de armarios gigantes en los que hay todo tipo de ropa para los sin techo. Las instalaciones están impolutas y todo parece recién pintado. Voluntarios Pero lo que más asombra es una cifra: sólo hay dos empleados, un cocinero y una cocinera. Todo el trabajo lo realizan voluntarios, once internos que llegaron a la entidad buscando refugio y ocho religiosas de la orden Hijas de la Caridad San Vicente de Paul. Estas monjas, lejos de estar desalentadas por la ingente cantidad de trabajo y problemas que deben resolver, proponen nuevas fórmulas para la ciudad. «Se necesita un centro de calor y café, un lugar con sofás y aseos donde la gente puede resguardarse, tomar algo caliente y descansar unas horas. Ahora se van incluso a la sala de urgencias para no pasar frío», asegura una de las religiosas. E invocan la solidaridad de los demás: «Sin los donativos y el trabajo de los voluntarios no podemos hacer nada», dicen. Los interesados en colaborar pueden informarse sobre las necesidades del centro en el teléfono 981?251244.