Crónica Alfonso Coronel de Palma habló ayer en Fonseca de «Católicos y vida pública». Junto al arzobispo Julián Barrio, entre los oyentes también estaba el alcalde Francisco Vázquez
03 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?e la Asociación Católica de Propagandistas, comunidad de seglares dedicada desde hace más de noventa años al apostolado, nació la Juventud de Acción Católica, los sindicatos agrarios, la Escuela de Periodismo de El Debate, los diarios Ya, Hoy y La Verdad, la Editorial Católica, el CEU... Ayer, su presidente, Alfonso Coronel de Palma y Martínez-Agulló, impartió una conferencia en el Centro Fonseca. Apurado -el espacio áreo se hizo esperar- el ponente fue recibido por un auditorio en el que se encontraban el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, y el alcalde Francisco Vázquez (antiguo alumno del colegio San Pablo-CEU). Habló el ponente de la participación de los católicos en la vida pública «en sí, no por reacción a decisiones políticas», indicó momentos antes de la charla. A juicio de Coronel de Palma, que la persona exprese sus convicciones más allá del ámbito doméstico y personal sólo juega a favor de la libertad y la dignidad. Pero, ¿cómo puede un católico hoy en día defender tales valores? «Intentando evitar lo que el ambiente cultural y laicista a veces intenta imponer, por simple presión», indicó. Para él, «no es contrario a la sociedad, sino un fundamento de la sociedad occidental, la participación del creyente», subrayó no sin antes recordar que, en definitiva, «se trata de intentar ubicar la realidad de las cosas cuando se tienen convicciones». Temas tan actuales como los matrimonios gays entran, en su opinión, «en un terreno mediático». No se opone a su regularización, pero sí a que «se confundan con otras instituciones, porque no son la misma», dijo. Sobre todo cuando «no responde a una preocupación social grave».