Reportaje | Un cartel peculiar Con un escueto letrero, una tienda de arreglos textiles informaba a sus clientes de que la avalancha de encargos les había obligado a echar el cerrojo por unos días
25 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Que un establecimiento se vea obligado a cerrar sus puertas por falta de trabajo entra dentro de lo común. Llama la atención, sin embargo, que el motivo sea precisamente el opuesto. Así le ha sucedido a Costupiel, un establecimiento dedicado a los arreglos textiles casi colapsado por una inesperada avalancha de encargos. Desde comienzos de la semana pasada, la reja permanece cerrada a cal y canto en el bajo del número 35 de la calle Adelaida Muro. Sobre ella, un cartel tan escueto como curioso: «Por exceso de trabajo cerramos hasta el día 2 de noviembre. Perdonen las molestias». En el interior, sin embargo, la actividad no decae. Lucía Pita, propietaria de Costupiel, y sus empleadas viven rodeadas de faldas, pantalones, abrigos, camisas y vestidos. Tanto, que se han visto obligadas a acumular algunas de las prendas en el portal del edificio. Lucía Pita no acierta a explicar el porqué de esta afluencia de encargos en un establecimiento que ya cuenta con veinte años de vida. A lo largo del mes de octubre, Costupiel comenzó a recibir más y más prendas que se acumularon hasta que su propietaria se vio obligada a tomar la decisión de no aceptar más encargos. Una decisión no exenta de alguna polémica. Algunos transeúntes que acuden con prendas para arreglar dan la vuelta airados al ver el cartel. Otros entran en el taller para protestar porque no podrán recoger sus encargos hasta el dos de noviembre. Desaparición A finales de la semana pasada, la desaparición del cartel durante unas pocas horas a manos de algún bromista llevó a muchos clientes a pensar que la situación había vuelto a la normalidad. Lucía Pita se lo toma con deportividad, pero no deja que decaiga el vertiginoso ritmo de las agujas y los alfileres. Y ya ha puesto medidas para que la situación no se repita: en breve Costupiel abandonará el bajo de la calle Adelaida Muro para trasladarse a un local tres veces mayor.