Un joven propina un puñetazo a su madre «en un acto de rabia»

Elena Silveira
Elena Silveira A CORUÑA

A CORUÑA

La defensa argumenta que el acusado sufre trastorno de personalidad El encausado y sus padres reconocieron que con frecuencia ejercen «violencia verbal», no física

08 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?l joven coruñés N.?S.?G.?P. declaró ayer ante el juez de la sala de lo penal número 5 de A Coruña como imputado en un supuesto caso de violencia doméstica. Los hechos sucedieron en la madrugada del pasado 20 de julio, cuando el chaval propinó un puñetazo a su madre en la cara. Según explicó el encausado en la vista oral, poco antes del suceso había mantenido una fuerte discusión con sus padres. «En mi casa me llevaban poniendo de maltratador desde hacía un año y, ese día, debido al estrés, reventé». Admitió que le pegó un golpe a su madre en un «acto de rabia», y que, al estar la estancia a oscuras, pensó que le había dado en la frente, pero le acertó en un párpado. La agredida, M.?P.?B. declaró que se dirigió desde el domicilio familiar a la Casa del Mar para recibir asistencia médica. A la salida, en la calle Pastor Díaz, se encontró con una pareja de policías nacionales a los que solicitó auxilio para que trasladaran a su hijo a una residencia. «Subieron conmigo y yo llamé a una ambulancia. El chico ya estaba calmado, pero lo detuvieron». La mujer explicó al tribunal que el joven llevaba dos días muy nervioso: «Los estudios le van mal, hay problemas económicos y enfermedad en casa. Se unió todo», disculpó. De todas formas, reconoció que el día anterior su hijo le propinó una patada en el abdomen, aunque no tenía que ver con la discusión de la noche posterior. La madre explicó que su hijo tiene problemas psiquiátricos desde hace tiempo, pero que ha mejorado desde que sigue un tratamiento. «No me había pegado nunca, ni a mí ni a mi marido. Creo que estaba fuera de control». Lo mismo explicó el padre del chaval, S.?R.?G.?S. El acusado reconoció que es consciente de su problema y que perdió el control. Repitió: «Fue un acto de rabia más que otra cosa». Dijo que nunca antes había ocurrido algo similar, aunque en su familia sí actuaban, frecuentemente, con «violencia verbal». El abogado de la defensa solicitó la libre absolución, y que se tuviera en cuenta la eximente de alteración psíquica. El Ministerio Fiscal, sin embargo, considera que el acusado no tenía las capacidades totalmente anuladas y que el acto es constitutivo de delito. Un abuelo controlador Por otro lado, el juez de la sala de instrucción número 2 dejó visto para sentencia el caso de un padre que denunció a su hijo por supuestas amenazas. Según A.?G., su hijo lo llamó de madrugada para amenazarle y advertirle que no se meta en la vida de su nieta. R.?G.?F. aseguró que su padre persigue a la joven e, incluso, llegó a decirle a los chavales que la acompañan que no se acerquen a ella. El denunciante aseguró que tiene una especial predilección por esa nieta, ya que convivió durante mucho tiempo con ella. El fiscal le pidió que no «controle» tanto a la muchacha, ya que sigue estando bajo la custodia de su padre.