Además de la tonelada y media larga de marisco que fue subastado en A Pasaxe, otros 500 kilos fueron devueltos al mar por no superar la talla mínima exigida. Los agentes del Servicio de Inspección Pesquera se personaron en la lonja y supervisaron el tamaño del producto. Esta circunstancia también provocó cierto malestar entre los profesionales, ya que, según decían, el celo de los inspectores en este primer día de campaña contrasta con la tibieza de la Xunta a la hora de hacer frente al furtivismo. Furtivos «Los furtivos estaban ayer de noche y hoy por la mañana -señaló Luisa Pardo-. El vigilante llamó a la Guardia Civil y a la policía, pero no apareció nadie, y así nos va». Los directivos de la agrupación calculan que los ilegales extraen cada día dos toneladas de marisco, «una por cada marea», y no quieren quedarse de brazos cruzados. La presidenta afirmó que, si la gente lo reclama, «tendremos que convocar una asamblea general». En la junta se estudiaría la posibilidad de cerrar la ría, y que los propios mariscadores se encarguen de la vigilancia. «Si es así, aquí va a haber muertos -subrayó Luisa Pardo-, porque nosotros nos vamos a enfrentar con los furtivos y no vamos a dejar que nos lleven el marisco». De momento, los profesionales continuarán faenando en los dos días hábiles que quedan esta semana.