Entrevista | Nicolas de Crecy Roza el expresionismo. Intenta mostrar la burla por medio del dibujo y no del texto
24 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.A sus 38 años, De Crecy ha trabajado para la factoría Disney, ha escrito cuatro álbumes de cómic, ha trabajado en la animación de un cortometraje y se ha convertido en una de la referencias del cómic franco-belga. En sus viñetas prima de importancia al color y a la luz, y desplaza el texto a un segundo plano. Su obra más conocida es Leon la Came. -Haciendo un recorrido por sus obras expuestas en el salón se puede ver que el color y la luz tienen una mayor presencia que los diálogos y, en ocasiones, que los personajes. ¿Por qué le da tanta importancia al color en sus viñetas? -Básicamente porque la realidad está en color, no en blanco y negro. Procuro dotar a cada obra de un ambiente especial y eso lo consigo trabajando con una determinada gama de colores. Para mí es muy importante el poder informativo del color. Lo primero en lo que se fija un lector al ver una viñeta es en el color y en la textura cromática. Trabajo siempre para conseguir un buen acabado. -¿A cuál de sus series le ha dedicado más tiempo y de cuál se siente más orgulloso? -La respuesta es la misma, Bibendum céleste. Esta obra me ha permitido expresarme y experimentar tanto gráfica como narrativamente. Le he dedicado más tiempo porque es un volumen más largo que los tres anteriores. También porque trabajé más las páginas y el acabado final. Esta obra me ha permitido innovar. La pena es que todavía no se ha traducido al español. -¿Cómo te sientes al ser una referencia del cómic franco-belga? -La fama es relativa. No vendo tanto como otros autores. Lo cierto es que tengo la suerte de que he recibido el reconocimiento de la crítica y del público. No me importa la fama, sino seguir haciendo las cosas bien. Para lo que es importante el reconocimiento es para desarrollar tu estilo con libertad. Si tienes fama los editores te dan más facilidades para desarrollar tu creatividad. -Trabajó en Canadá en un cortometraje animado. ¿Cómo fue esa experiencia? -Gratificante. Permite introducir dos elementos nuevos que no se pueden dar en el cómic: el sonido y el movimiento. Los contras son que pierdes muchas libertades porque hay mucha gente para la animación y mucho dinero involucrado en el proyecto. -¿Por qué tiene tanto gusto por la sátira y la exageración? -Siempre he admirado a los expresionistas. Ellos podían mostrar la burla por medio de un dibujo, sin la necesidad de un texto. Cuando dibujo intento parecerme a ellos, exagerar los dibujos.