Reportaje | Preparativos para el primer asedio a A Coruña televisado Todas las guerras tienen su logística. El cara a cara entre Drake y María Pita moviliza kilómetros de cable, miles de vatios, 700 kilos de material pirotécnico, 150 figurantes, y decenas de profesionales de seguridad y emergencias. La cita, el domingo al anochecer
11 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?icen las crónicas históricas que 20.000 hombres comandaba Drake cuando el 5 de mayo de 1589 intentó tomar la ciudad. Un pirata buscó Inglaterra para la revancha por la Gran Armada. Muchos menos corsarios intervendrán en la recreación de la batalla que convirtió en providencial heroína a María Pita. Aquel asedio, aciago para los británicos, duró quince días. Eso fue hace 415 años. El domingo, será sólo una hora. Pero para la espectacular síntesis teatral el esfuerzo de logística casi que no desmerece al de entonces. La Batalla Naval, uno de los actos centrales de las fiestas de María Pita 2004, movilizará al atardecer a miles de almas. Al margen de la avalancha de espectadores que se espera -suele ser de los eventos festivos con mayor éxito de público-, para llevar a la victoria a las decrépitas tropas coruñesas se movilizarán cientos de aguerridos hombres. Sólo figurantes, unos 150, setenta de ellos de los Royal Green Jackets. Además, estará el personal de policía local, los bomberos, los cincuenta voluntarios de Protección Civil y los miembros de Cruz Roja. Todos con el único objetivo de velar por que, esta vez, no se produzcan bajas. El avituallamiento para la dura batalla también es a escala y todo está más o menos listo para que no falten ni los uniformes de época (la gran mayoría alquilados a una casa madrileña), ni tampoco arcabuces, sables y demás armas de las guerras de entonces. El rigor, también en el plano estético, es importante. Fuego Los escasos sesenta minutos de bombardeo y defensa encierran detrás una estudiada estrategia y muchas horas de trabajo. Sólo en materia de fuegos de artificio, Rocha dedicará a diez hombres las doce horas previas al enfrentamiento. Entre otras muchas cosas, tendrán que carretar trescientos sacos de arena para fijar nada menos que setecientos kilos de material pirotécnico. Y hacerlo de forma que explote de forma sincronizada. Primero, los fuegos acuáticos desde dos lanchas; después, la respuesta desde tierra del equipo local; más tarde, los cañonazos de rigor; y por último, y tras el triunfo coruñés, la gran sesión de luminosos. En Getxo, Bilbao, conocen ya el novedoso programa de pólvora y colores que iluminarán la noche coruñesa el domingo. Serán quince minutos sin parar y con efectos secuenciados, una especie de barrido, como si de un proyector láser se tratara, que mantendrá a miles de personas con la mirada apuntando al cielo. Luz y sonido La salvadora de A Coruña pisará fuerte. Lo hará sobre otro escenario histórico que, aunque recreado en fibra de vidrio, también da mucho que hacer: el castillo de San Antón. Los invasores asaltan por mar y dos galeones exigen imaginación y buenas artes para reconvertir en tiempo récord mascarones y mástiles de pesqueros en auténticas naves bélicas. Sobre todo porque el sábado todavía faenan. El momento en que María Pita, iluminada, hace caer a tierra al abanderado inglés y rinde, al fin, a los invasores también requiere de otros aditamentos. Para que efectivamente la heroína sea vista, al menos por quienes alcancen las primeras filas de O Parrote, se despliegan 90.000 vatios de luz camuflados. Para oírla, a ella, al narrador que relata los hechos y a la variada selección musical -no faltarán los Carmina Burana_, otros 24.000 vatios que correrán, a través de una veintena de bocinas, a través del paseo marítimo hasta Puerta Real. Diez hombres llevan desde el lunes trabajando para que iluminación y megafonía no fallen. Muchas razones hay para tanto esfuerzo. Al margen de las conocidas desde hace 415 años, el domingo ofrece una nueva. Por primera vez, las cámaras grabarán por qué María Pita es todo un símbolo. La Batalla Naval será retransmitida por la cadena autonómica de televisión.