Todos los servicios públicos necesitan escolta para trabajar en Penamoa

Bea Abelairas
Bea Abelairas A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO

Asistentes sociales, carteros y sanitarios son incapaces de acceder al poblado sin ayuda Los bomberos acuden casi a diario acompañados de agentes para que no los ataquen

07 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?as leyes del poblado de Penamoa se recrudecen más cada día. En la actualidad no sólo los agentes de seguridad son mal recibidos en el asentamiento, también todo tipo de visitantes que sean ajenos al mundo de la droga, algo que incluye a los servicios públicos, que no pueden ir sin protección a la zona. Los bomberos tienen que acudir bien escoltados para apagar las llamas de los numerosos incendios; de lo contrario, corren el riesgo de ser apedreados, como les pasó el martes a varios agentes de la Policía Local. En los últimos días, el personal del servicio contraincendios tuvo que ir al poblado casi todos los días. El lunes sin ir más lejos, dos veces. «Casi todos saben que los incendios son provocados por los habitantes de la zona, unas veces para acabar con la maleza y la basura, pero otras simplemente para hacer daño, por lo que los equipos de extinción no son siempre de su agrado», asegura un agente. Asistentes sociales En este sentido, el protocolo de actuación del cuerpo indica que los bomberos tienen que ir acompañados de la policía por las molestias que causan en el tráfico. No obstante, «en el caso de Penamoa, también es por su propia seguridad», explica Carlos García Touriñán, responsable de Protección Civil. El resto de los servicios públicos tampoco lo tiene fácil para realizar su trabajo en la zona. La labor de los asistentes sociales es casi una tarea imposible, tienen que enfrentarse con la incomprensión de los jefes de algunos clanes y además hacer gala de un tacto infinito para resolver algunos casos, según los responsables de servicios sociales. Cualquier obra en la zona tiene que tener vigilancia policial. Así, fuentes policiales aseguran que deben acompañar a los obreros para que no les roben o no les molesten. «Es una pena que agentes que deberían estar prestando servicio en la calle tengan que vigilar cómo dos albañiles reparan un alcantarillado durante días», relata un agente. Buena parte de los carteros se niegan a ir a la zona si no son acompañados por los agentes de policía. También temen ser víctimas de agresiones o simplemente de robos por los habitantes del poblado, o las personas que acuden a comprar droga.