Personajes coruñeses | Jesús Cebrián Brizuela Fue responsable del Deportivo cuando no había dinero de las televisiones ni de la publicidad, teniendo que llevar el club con ingenio y la esperanza de traspasar jugadores a un «grande»
21 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Fue, también una persona afable y bondadosa que al poco de llegar a la ciudad dejó de ser forastero y se convirtió en coruñés de adopción. Había nacido en 1898 en El Bierzo, afincándose después en A Coruña, donde tuvo negocios en el ramo alimenticio, como la venta al por mayor de patatas, alubias, garbanzos y lentejas. Se casó con una joven coruñesa de la que tuvo dos hijas: Sofía y Olga Cebrián Regal. Buen aficionado al fútbol, fue presidente del Deportivo desde el 6 de julio de 1959 al 23 de agosto de 1964. Entre sus nombramientos para la directiva destacó el de Antonio González Fernández, antiguo jugador del club, como secretario. Cebrián sustituyó en el cargo al militar Miguel Osset Acosta, de cuya directiva era vicepresidente, que había hecho un breve interinaje, tras relevar a Feliciano Gómez Pedreira. Después de unas temporadas de transición, el equipo logró el ascenso a Primera División en la temporada 61-62, con Amancio y Veloso como figuras. El primero de ellos fue traspasado al Real Madrid en junio de 1962, por 12 millones de pesetas (cantidad importante en la época) más la cesión de tres jugadores: Miche, Betancort y Antonio Ruiz. Este traspaso motivó varias dimisiones en la junta directiva del club, entre ellas la de Antonio González. Descenso La temporada 62-63 no fue buena y, tras jugar la promoción con el Levante, el equipo bajó a Segunda División, volviendo a ascender a Primera, entrenado por Roque Olsen, en la 63-64, dimitiendo en agosto de 1964 y siendo sustituido por José Luis Sánchez Penas. Antes de que el club traspasase a Amancio al Madrid, las limitaciones económicas del Deportivo eran grandes (cuando accedió a la presidencia sólo había 10.000 duros en la caja fuerte), por lo que Cebrián tuvo que hacer verdaderos equilibrios. Como prueba de esa austeridad, el presidente recordará que en el homenaje que se le hizo al mítico guardameta Juan Acuña (que había jugado 19 años en el Deportivo), le entregó un sobre con mil duros, lo que contrastaba con otros regalos más espléndidos como fueron los enviados por el Madrid, el Barcelona, el Athletic de Bilbao y la Federación Española de Fútbol. Ya retirado, sufrió en sus últimos años de vida una enfermedad que le dejó casi en estado de invalidez. Falleció en A Coruña en enero de 1995, cuando le faltaba poco para cumplir 97 años. Fue enterrado en el cementerio de San Amaro. Uno de sus nietos, Juan Carlos Rodríguez Cebrián, es hoy director general de Inditex.