Telefónica achaca los «extraordinarios» enganchones en los cajetines de las cabinas a un uso incorrecto o a intentos de robo
21 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Hay meteduras de pata y, desde el pasado martes, también meteduras de dedo. Al menos, en opinión de Telefónica, que responsabiliza al usuario, en este caso un niño de diez años, de haberse enganchado el índice en el cajetín de una cabina callejera. «No sabemos qué intentaba hacer, pero desde luego que de hacer un buen uso de la cabina, no hubiera sucedido lo que sucedió», apunta un portavoz de la empresa. Y lo que sucedió, sucedió en la calle Paz (barrio de Os Mallos), a las nueve y media de la noche. La cosa no pasó de un susto, según explicaron desde el departamento de Bomberos, aunque el niño tardó un buen rato en quejarse de un dolor intenso en su índice. Una dotación de la Policía Nacional y una de la Cruz Roja se personaron en la zona. Los bomberos creen que los primeros llegaron pensando que se podría tratar de un intento del chaval por desvalijar la cabina. Los segundos, alertados por los vecinos, en previsión de que el niño sufriera heridas de cierta gravedad. Finalmente, el dedo pudo ser desenganchado con un poco de jabón. Fuera por el motivo que fuera, lo cierto es que el dedo se enganchó en el cajetín, un suceso que, según explicaron desde Telefónica, no es muy habitual: «Los cajetines están preparados para que los usuarios puedan recoger las vueltas de la llamada; y también para evitar que alguien se aproveche e intente sacar la recaudación. No estamos diciendo que fuera así esta vez, porque no tenemos datos que lo confirmen, pero el cliente debe de saber que sus manos no corren peligro alguno si hace una manipulación correcta». Desde la compañía telefónica se explica que «este tipo de sucesos son muy extraordinarios, imagine el número de personas que a diario tocan un cajetín» y explican que, para evitarlos, basta con levantar «ligeramente» la tapa del cajetín, sin hurgar hacia arriba.