El Canalejo ultima un programa de donación para las muertes súbitas

R. D. Seoane A CORUÑA

A CORUÑA

XURXO LOBATO

Los órganos de quienes fallecen repentinamente permitirían realizar 40 trasplantes más al año El hospital estudia coordinarse con el 061 para poner en marcha el plan

16 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?a necesidad obliga. El Complejo Hospitalario Juan Canalejo se plantea poner en marcha a medio plazo nuevas fórmulas para incrementar un recurso siempre escaso: los órganos vitales para realizar trasplantes. Hasta ahora, el centro basa su ya intensa actividad -es el cuarto de toda España en cuanto a injertos totales y el primero en pulmón- contando con los riñones, corazones, hígados, páncreas y pulmones de los pacientes que fallecen dentro del hospital o bien de las extracciones realizadas en otros recintos médicos. Ahora, el equipo de trasplantes plantea poner en marcha un programa denominado de asistolia y dirigido, básicamente, a aquellas personas que fallecen súbitamente fuera del hospital: en casa, en la calle, en el trabajo. Soporte vital Para ello, el Juan Canalejo desea desarrollar un plan específico con el servicio de emergencias del 061, puesto que se necesita de la ayuda del transporte medicalizado para garantizar la conservación de los órganos. De hecho, las experiencias existentes demuestran que la viabilidad de los órganos depende de la asistencia inmediata. Cuando una persona sufre una muerte súbita -generalmente un infarto- la unidad de soporte de primeros auxilios debe llegar al lugar en los primeros quince minutos tras el fatal suceso y desarrollar maniobras de resucitación cardiopulmonar de manera constante hasta llegar al hospital. Allí, si finalmente se confirma la muerte y la familia accede a donar, se encuentran los dispositivos necesarios para la conservación de los órganos en las condiciones más adecuadas hasta la llegada del receptor. Una iniciativa similar ya se llevó a cabo hace unos años en el centro coruñés para los trasplantes de hígado. Ahora, el hospital confía en recuperar el programa para otro tipo de injertos, como el pulmón. José García Buitrón, coordinador de trasplantes del Canalejo, considera que impulsar el nuevo plan podría significar contar con alrededor de quince donantes más al año, cifra nada despreciable teniendo en cuenta que el año pasado hubo veintitrés. Su muerte no sería en balde, ya que de media se podrían realizar alrededor de veinte implantes renales, otros quince hepáticos y cuatro de pulmón. «Hay alrededor de 400 personas en lista de espera por un órgano en Galicia», subrayó Buitrón, para quienes la aparición de este tipo de donantes puede ser, en algunos casos, la única posibilidad.