En directo | Estado actual del cauce La ría muestra sus entrañas con la bajamar y enseña desde una bañera hasta bancos
28 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.La ría de O Burgo se ha humanizado e incluso podría pasar su interior por el de cualquier apartamento de sus orillas. Tiene como inquilinos a los mariscadores, y como realquilados a los furtivos. Por muebles se puede escoger entre un sinfín de piezas. Manda el estilo ecléctico. La cocina se puede montar con las botellas, latas y envoltorios de los más dispares ingredientes, y con las piezas de baterías que se han ido depositando a su largo. El dormitorio se sitúa en la zona de Fonteculler, donde alguien arrojó un colchón. La subida de las mareas hace que ahora se puede publicitar como de agua. Tiene también mobiliario para la sala de estar. En ambos márgenes, a la altura de O Temple y de la Cros, hay dos bancos, arrancados del paseo y que esperan allí a que alguien se moje . Para baño, hay que acercarse hasta la frontera invisible que separa O Graxal de O Temple, donde reposa una bañera, para quien le guste nadar en espacios pequeños. Como retrete, cualquiera de sus orillas: en ambos márgenes existen incontables vertidos directos a la ría. El situado cerca del desplomado paseo marítimo de O Temple ha formado un pequeño cráter en el fango. Otros, como los existentes junto a los Muíños de Acea de Ama o en Fonteculler, son reconocidas cheironas . Para regular toda esta acumulación de despropósitos existen señales, aunque derribadas. La de prohibido mariscar es una de ellas; otra, la de prohibido estacionar. Ésta última no ha sido tenida en cuenta por los pequeños armadores. La ría se ha convertido en un cementerio de chalupas de distintas esloras, pese a que desde algunas de las residencias de primera línea de agua se hayan construido grandes rampas invadiendo el cauce. Existe además un apartado de transporte. Desde bicicletas a ruedas, pasando por cochecitos de bebé. Si la opción es ir de compras, lo mejor es utilizar los carros de supermercado, que también los hay, e incluso existe demasiada oferta.