La guardería pide auxilio

Víctor Omgbá A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: KOPA

En directo | Los efectos de la natalidad en la escuela Virgen del Carmen de Eirís El colegio, con espacio para 300 alumnos, pierde matrícula cada año

16 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

En fila, suben cada peldaño como si lo contaran. En fila, se dirigen al primer piso. Han terminado de comer. Ahora toca asearse y darse una buena siesta. No se les puede exigir más. Necesitan dormir para crecer. En el primer piso todo está hecho a medida para ellos: los baños, los espejos, las camas... Es así porque nadie levanta más de medio metro del suelo. Hace unos años algunos sí sobrepasaban esa altura. Entonces el tope de edad para los matriculados en el centro estaba fijado en seis años. Pero ha llovido mucho y son tiempos de vacas flacas en la guardería Virgen del Carmen de Eirís. «Están inscritos menos de la mitad de los trescientos alumnos que puede albergar el centro», cuenta Pilar Valero, la directora. Habla la responsable del centro de otros tiempos pletóricos: «Incluso teníamos un convenio con el gobierno local, que mandaba aquí a niños, con pocos recursos, para comer todos los días». Sólo 72 niños En aquellas salas donde retumbaban trescientas voces, hoy sólo se oye a 72. En los pasillos ya no hormiguean tantos niños. El número de alumnos ha ido descendiendo cada curso escolar de forma drástica. Los dos frigoríficos que se llenaban entonces a diario se han quedado en uno. Apenas la mitad de su capacidad es suficiente para las comidas. Los responsables del centro no se atreven a pronosticar si el año próximo tendrán alumnos de tres años. Este año sólo son nueve. La competencia La directora sabe dónde reside el mal. «Nacen menos niños», se lamenta. Además, se queja de la competencia de otros centros y del escaso apoyo que reciben las escuelas de educación infantil. Pilar Valero matiza que «deberían potenciar estos centros porque son los únicos que están preparados para atender a niños de tan corta edad». Es un grito desesperado lanzado desde una institución que se apaga a golpes lentos y que necesita niños para seguir adelante.