El regidor comparó a Álvarez Cascos con Linares Rivas y le regaló un obelisco de plata La firma más importante de la última década se fraguó entre churros Bonilla
02 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.«Alabado sea Dios», pero en latín. Ese fue el guiño de Francisco Vázquez a la Historia de A Coruña, dos iniciales con las que remató veinte líneas de declaración institucional en el libro de oro de la ciudad. Allí, desapercibidas, aparecieron las letras LD que decían mucho más que todo el párrafo anterior: Laus Deo. Bajo la inscripción firmó también un ministro al que ayer lo compararon con Linares Rivas. Francisco Álvarez Cascos cruzó María Pita en coche oficial a las once menos cuarto de la mañana, y tras firmar junto a Vázquez se encerró diez minutos. Una llamada urgente, se decía en el palacio municipal. El ministro y el alcalde, los dos de raya diplomática y corbata rosa, fraguaron luego entre churros Bonilla la firma más importante que se ha estampado en A Coruña en la última década. Y una vez estampado el convenio, Vázquez puso a Cascos a la altura de Linares Rivas. Por eso, detalló un miembro del gobierno municipal, le regaló un obelisco de plata con cuatro relojes de mecanismo impecable: «El Obelisco de Los Cantones se erigió en homenaje a Linares Rivas por traer el ferrocarril a La Coruña y Álvarez Cascos nos ha traído el puerto exterior», explicó. Los presentes (en ese momento los periodistas acampaban en otro salón del consistorio), juraron que Vázquez soltó una lágrima. «Se cumple un sueño que yo pensé que se iba a quedar en eso, en un sueño», dijo el alcalde. No hubo tiempo para más. Su gemelo de raya diplomática cogió un avión y dejó la ciudad de los obeliscos.