Buscan a una pareja que simuló un accidente para atracar a un hombre

Rubén Ventureira A CORUÑA

A CORUÑA

La víctima bajó de su vehículo para auxiliar a una mujer que creía herida Uno de los asaltantes utilizó una pistola y huyó en un coche que apareció quemado

30 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Vuelve del trabajo. Son las seis y media de la mañana. Va en su coche, camino de casa, circulando por una carretera comarcal. Solo. A la altura de la parroquia de Sarandones (Abegondo), ve un BMW mal aparcado, a una mujer tirada en la cuneta y a un hombre que la agita, como intentando reanimarla. Baja de su vehículo. Se acerca a la pareja. El tipo lo encañona con una pistola. Ella se reincorpora, sanísima. Lo han engañado. Le atracan y se llevan su coche, que aparecerá calcinado unos días después. La Guardia Civil sigue buscando a los autores de este asalto, que se produjo el pasado 8 de diciembre, pero no trascendió hasta ayer. Según la denuncia presentada por la víctima, los hechos se produjeron en un visto y no visto. Fue cosa de tres minutos. El hombre, que chapurreaba castellano con un fuerte acento del este de Europa, demandó al solidario conductor que le diese todo el dinero que llevase encima. La mujer le quitó la cazadora. En uno de los bolsillos guardaba la cartera, en la que no había tarjetas de crédito, pero sí unos 500 euros, que se llevaron. Emocionados por el botín, quisieron ir mucho más allá. Con la presión del cañón de la pistola en la cabeza, le exigieron que los llevase a su casa. El asaltado se negó. La pareja debatió entonces el siguiente paso. Se expresaron en un idioma extranjero. Tras una breve charla, el pistolero y su cómplice decidieron no forzar la situación (quizá temerosos de que pasase otro vehículo) y huyeron. El pistolero se montó en el coche auxiliar y arrancó, al tiempo que la mujer ponía en marcha el BMW accidentado . Desaparecieron con rapidez. La víctima recogió la cartera y los documentos que los atracadores habían extraído de ella, que estaban esparcidos por la carretera. El coche robado apareció esa misma semana en una pista apartada, situada a unos dos kilómetros del lugar del asalto. Había sido calcinado, se supone que unas horas después del suceso. Curvas enlazadas La escenografía del asalto fue perfecta. Los atracadores eligieron una zona de curvas enlazadas. Además, la madrugada era lluviosa y había niebla espesa, con lo que apenas había visibilidad. Por tanto, que se produjese un accidente de tráfico en esa carretera comarcal era una posibilidad muy creíble. Tanto como la interpretación de la mujer, que no movía ni un pelo en su perfecto papel de herida de gravedad.