Un muerto muy muerto

Dolores Vázquez A CORUÑA

A CORUÑA

Crónica | Restos humanos en una casa brigantina Pese a los rumores que circulaban en Betanzos de la aparición de un cadáver en la rúa Traviesa, finalmente lo que se halló fueron los restos de un esqueleto utilizado hace años por un médico

29 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

La limpieza de una casa, conocida como la de los Cubanos, abandonada hace más 30 años, permitió descubrir ayer, sobre las tres de la tarde, un cráneo, un fémur, una tibia y varias costillas y vértebras de un antiguo esqueleto. No había un crimen detrás de los restos humanos encontrados en la rúa Traviesa. Según confirmaron los antiguos descendientes de quien construyó la vivienda a la Guardia Civil y a la Policía Local, pertenecían a Genaro González, quien durante muchos años ejerció como médico en Ordes y fue uno de los ocho hijos del primer propietario del inmueble. El esqueleto fue utilizado por este doctor en sus años de estudiante en la Universidad de Santiago y apareció junto a libros de medicina. Aportaciones El patriarca de esta familia, Gonzalo González, según relatan los vecinos, se casó en tres ocasiones y tuvo siete hijos de su primera mujer y uno de su segunda, de los que actualmente sólo sobreviven dos mujeres de avanzada edad. El Viejo Cubano, como se le conocía en la villa, levantó una vivienda, de bajo y tres pisos, en la que incluso fabricaron a mano las baldosas de la entrada. Su generosa aportación para la pavimentación de la actual calle San Francisco hizo que esta vía llevara, en su día, el nombre de su primera mujer, Ana González, quien supuestamente falleció de gripe sobre 1918. Ferretería En los bajos de la casa, los tres Gonzalos -el patriarca, su primer hijo con ese nombre, y el último, que se diferenciaba de su medio hermano en el segundo apellido al tener otra madre- regentaron una ferretería, que era, según cuentan los brigantinos, la más completa que se recuerda en la ciudad. Los restos humanos, según un descendiente de esta familia, fueron hallados metidos en una caja del primer piso. El inmueble cambió de manos hace tres años y el hallazgo se produjo el primer día en el que se emprendieron los trabajos de desescombro para iniciar las obras en el solar.