HERCULÍNEAS | O |
12 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.POR el cauce de piedra de la calle Real coruñesa discurre un río de almas. El rumor de sus voces se mezcla con músicas, sones callejeros y el ritmo de un tango que una pareja baila en lo alto de la calle. El río de almas arrastra bandadas de gentes dispares, novios acaramelados, grupos familiares, tipos solitarios, compradores compulsivos, vendedores y personas de mil lugares. Entre los ecos de las voces destaca la de un profesor lamentando la crisis de la familia y la falta de un modelo a seguir; alguien cercano secunda su lamento, mientras dos nutridos grupos de padres, madres y prole se detienen en efusivos saludos, estancando la riada. El río de almas desemboca en María Pita y empuja a muchos hasta los bajos del palacio municipal. Allí está la figura de un carpintero de Nazaret, casado con una joven hebrea; ambos muestran al hijo que acaba de nacer. Para algunos de los que llegan, este es el modelo familiar: La célula madre-padre-hijos, aliento de la sociedad desde que el hombre pisa la tierra. El aspecto externo de la familia-tipo de este siglo puede ser invisible, como el carpintero de Nazaret, pero por la calle Real el río de almas arrastra cientos de familias, muchas posibles modelos, aunque ni ellas mismas lo saben.