05 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.
«Me llaman el desaparecido, cuando llega ya se ha ido, volando vengo, volando voy», podría ser la sintonía para Santamaría desde su marcha a Argentina. Pese a estar en el ojo del huracán, logró ser el protagonista invisible de la polémica. No hay imagen pública de su regreso el sábado. Sólo se sabe que mantuvo, en Alvedro, una pequeña conversación con miembros de la gestora del PSOE. A partir de ahí, sus dos móviles siguen abonados a los contestadores y no ha cogido las llamadas ni tan siquiera de sus compañeros en el gobierno local, aunque ayer se le vio en uno de sus centros de trabajo, el ambulatorio de Sada.