Proyectos frustrados para traer a Paul McCartney


Tres veces, tres, A Coruña quiso traerse a Paul McCartney. Ninguno de The Beatles había pisado jamás los Cantones y era la ilusión del alcalde, pero todo quedó en nada. La primera de esas ocasiones fue en 1993. El entonces concejal de Fiestas, Eduardo Blanco, viajó hasta Barcelona para conseguir que el cantante tocase en la inauguración del Coliseo, aunque sus gestiones se redujeron a establecer algunos contactos.Tras el primer intento fallido, llegó la apertura del Aquarium Finisterrae. Una de las piscinas exteriores, la de los pulpos, fue bautizada en honor a una canción de The Beatles, Octopus Garden. Entre los responsables de los museos científicos surgió la idea de que cantase en el evento. Al final el asunto se quedó ahí, aunque una placa en el lugar recuerda la letra del grupo de Liverpool que hace referencia a los octópodos.Barcelona de nuevoÚltimo asalto por McCartney. Corre el 2002, y los responsables del IMCE van a la caza y captura del inglés. Se había anunciado que tendría dos conciertos en España, y que uno de ellos sería en Barcelona. La cúpula del IMCE contacta con Gamerco, la productora del evento, y al principio parece fijado: el ex beatle tocaría por fin en el Coliseo. Sin embargo, todo se volvió a torcer. Se canceló el segundo concierto, y McCartney sólo cantó en la ciudad condal. El éxito fue tal que los organizadores decidieron repetir el evento, pero también el lugar.Sí vino su guitarraMcCartney no vino a A Coruña, pero sí su guitarra. La del 93, la que utilizó en la gira en la que Blanco no consiguió traérselo. El instrumento se sorteó, lo ganó un catalán y lo recompró un coruñés, José María Ríos, un médico amigo de la viuda de John Lennon, Yoko Ono.

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