Análisis | Aumenta la criminalidad entre los que aún no han cumplido 18 años La pelea de Monte Alto saca a la luz el inquietante fenómeno de la violencia juvenil: el 11% de los delitos son cometidos por menores que, en dos de cada diez casos, son chicas
29 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?a rivalidad entre dos pandillas de jóvenes no pilla por sorpresa a las fuerzas del orden en la ciudad; la violencia de la batalla campal registrada el viernes en Monte Alto, sí. A pesar de que tanto la Policía Local como la nacional tenían constancia de que algunos de los integrantes de ambos grupos delinquían, lo cierto es que es la primera vez que se comprueban los extremos de violencia a los que son capaces de llegar. «La trifulca de la avenida de Hércules pudo ser mucho más trágica, no hubiese sido raro que un par de chavales o viandantes pereciesen en la batalla campal», comenta una de las vecinas que ha denunciado los disturbios de la banda de Monte Alto. La policía está preocupada por el incremento de la violencia juvenil. «Muchas pandillas de los barrios se han convertido en bandas con una tendencia muy peligrosa a buscar peleas, cometer pequeños robos o trapichear con droga», asegura un responsable policial. De hecho, un estudio reciente del Observatorio de la Criminalidad asegura que el 11% de los delitos los comenten menores de 18 años. Dentro de este grupo, los muchachos de 16 y 17 años son responsables de un 62% de las acciones; los de 14 y 15, del 34,5%, y el dato más duro: el 3,5% de delincuentes tienen entre 10 y 13 años. Los autores del estudio aseguran que el pandillero conflictivo suele ser un chico, que vive en casa de sus padres, toma drogas esporádicamente y un dato clave: es analfabeto o posee escasos conocimientos culturales (el 35% no sabe leer ni escribir). Los investigadores destacan que este fenómeno no tiene nada que ver con la inmigración, ya que el 79% de los miembros de bandas juveniles peligrosas son españoles. Los policías también destacan el fuerte incremento de chicas en estos grupos. «En el año 1992 sólo un 7,5% de los delincuentes eran mujeres; el año pasado este porcentaje ya era del 16,1%», explica un agente consultado. Una cifra que coincide con el caso coruñés. Buena parte de las integrantes de la banda de Monte Alto son chicas. Una de ellas llevaba un casco ensangrentado y roto poco después de la batalla. «Con él, se metió en la pelea junto a otras cinco y golpeó a muchos», aseguraba una testigo.