¿Creación o plagio?

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ÁLVARO BALLESTEROS

La diseñadora Kina Fernández denunció la falta de un diseño propio en la comunidad Antonio Pernas defendió la inspiración basada en otros modistos, pero no «la estafa»

18 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?Cuáles son las claves que diferencian la confección gallega de la que se hace en el resto del mundo? Esta pregunta fue una de las que sobrevoló el lunes la sala Leonardo da Vinci de la Domus durante el foro organizado por La Voz y la Consellería de Industria. Las discrepancias entre los expertos se centraron en dos temas: si en Galicia hay creación o, por el contrario, se plagia; y si se puede hablar de moda gallega como tal, en lugar de definirla como moda hecha en la comunidad. La diseñadora coruñesa Kina Fernández abanderó la opción que defendía la falta de diseño: «En Galicia estamos en un momento donde nos mostramos orgullosos de ser gallegos y de lo que hicimos en los últimos treinta años en el campo de la moda, pero el problema es que no creamos nada, lo copiamos casi todo. Tenemos que diseñar de verdad y no copiar tanto. Creo en la moda gallega, pero falta diseño». Esta versión la matizó un poco Antonio Pernas, quien recordó a modistos de alta costura, como Balenciaga o Dior, que se habían inspirado en sus antecesores: «En la moda no hay felicidad sin libertad. Si alguien quiere inspirarse en el que le haya precedido es lícito. Copiar no es malo cuando es referencia, plagiar es malo porque es estafa». Economía En el banquillo contrario se sentó la creadora Charo Álvarez, Charoa, quien defendió la confección hecha en Galicia. «El diseño está enfermo, pero esperemos que no llegue a la UVI. El diseño va muy unido a la economía, y si la economía va mal, el diseño no puede ir bien. Yo defiendo que en Galicia hay diseño, y en mi colección hay diseño. Gustará más o menos, pero no se copia nada», manifestó. Asimismo, matizó que «la moda gallega no existe, hay moda hecha en Galicia, pero no puede identificarse por unos parámetros», sentenció. Desde el mundo de las pasarelas también llegó el respaldo a esta opción. Así, la modelo y ex miss Galicia Sonia López mostró su apoyo, «porque yo creo en el diseño y en la moda gallega, aunque los modistos gallegos no han creído en las modelos de aquí». El director general de Caramelo, José Manuel Rodríguez, aportó otro punto de vista y sugirió el concepto de marca como iniciativa para penetrar en otros países. «En el mundo de la moda hay varias concepciones, pero yo lo veo como una marca fuerte que puede competir en el mercado. En Caramelo hacemos moda gallega con un componente de creatividad e innovación equivalente al nivel mundial, pero tenemos un planteamiento de compañía como marca, apoyada en un diseño con unos parámetros de calidad, con un modelo de negocio competitivo que se fija en los costes y en una rápida respuesta del mercado». José Bahamonde, presidente de TexVigo, explicó su proyecto para potenciar las firmas del sur de Galicia. «El problema del textil gallego es que está muy atomizado. Existen muchas pequeñas empresas que no tienen la capacidad suficiente para poder penetrar en el mercado exterior. Nuestro proyecto se centra en fomentar la cooperación entre las compañías, que, aunque es un poco difícil porque siempre existe desconfianza, es lo que nos queda en un futuro para poder seguir creciendo», anunció Bahamonde. Sin embargo, para el director financiero de Maffeco, José Luis Roldán, de lo que se trata es de la rentabilidad económica de las compañías. «Desde nuestra empresa apostamos por el planteamiento internacional y está bien lo de la creatividad y originalidad, pero una cosa es predicar y otra dar trigo. En los consejos de administración hay que responder con unas cuentas clarísimas», analizó, al mismo tiempo que defendió el gran avance de las firmas gallegas en los últimos años. «En el mercado, la moda gallega es representativa. Ahora te abren las puertas, pero hay que seguir trabajando y peleando», dijo el representante de Maffeco. La supresión de los aranceles al mercado chino puede obligar a que los diseñadores gallegos se pongan de acuerdo y se decidan a apostar por una iniciativa conjunta, donde también debe primar la apuesta por la innovación tecnológica para que la fabricación sea más rápida. Pero eso no es todo, como afirmó José Manuel Rodríguez, porque nunca hay que olvidar que se trabaja para personas. «Hay dos concepciones distintas, un estilo basado en nombres y apellidos, o equipos que diseñan para una marca, pero que siempre trabajan para unos clientes específicos», dijo.