La cartelera, una crónica del derribo

La Voz

A CORUÑA

04 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

? La cartelera cinematográfica constituye uno de los relatos más minuciosos de los derribos. ¿Cuántos cines sobreviven en A Coruña? El Equitativa (algo más de medio siglo de vida), los Chaplin (una herencia de los 80) y los multicines Los Rosales, los últimos en subirse a la agenda. Siguen en pie, pero al margen de la programación comercial, los dos grandes teatros: el Colón -actualmente en plenas obras de rehabilitación- y el Rosalía de Castro, un edificio que milagrosamente se ha salvado de las peripecias del siglo XX, incluido el bombardeo que sufrió durante la Guerra Civil como sede de la Diputación Provincial. De cine a tienda de moda También se ha salvado del desplome el París, la sala de cine más antigua de A Coruña (databa de 1908). Ya no brilla el celuloide en el número 8 de la calle Real, convertido por el imperio Inditex en una tienda de Pull&Bear. La fachada aún luce un guiño para nostálgicos, ya que conserva su histórico cartel «Cine París» sobre la puerta de acceso. Curiosa carambola de la historia, porque antes de 1908 el establecimiento era el salón de moda París. Fue luego, durante 90 años, sala de proyecciones para volver a su origen como tienda de ropa. El eterno retorno. En el camino se quedaron locales como el Riazor, el Valle-Inclán, el Coruña, el Savoy, el Ideal o el Rex. Entre los edificios más valiosos dedicados a la escena y el cinematógrafo y que ya no figuran en la cartelera estaban el conocido Pabellón Lino, el teatro Linares Rivas y el Teatro-Circo Emilia Pardo Bazán, que se levantaba sobre el solar que hoy ocupa la Autoridad Portuaria. Construcciones efímeras Si la arquitectura sólida cayó bajo la piqueta, qué decir de las construcciones efímeras o de las piezas de hierro y madera. La Terraza voló de los jardines de Méndez Núñez para asentarse en el paseo marítimo de Sada, un caso insólito en la historia. Menos suerte tuvieron los arcos triunfales, construidos para la visita de reyes y autoridades, o la entrañable casilla-biblioteca de los jardines. En un rincón de Méndez Núñez, a unos metros de la Atalaya, lucía una vitrina en la que los niños retiraban y depositaban sus libros. En la larga crónica de inmuebles desaparecidos están, también, el antiguo balneario de Riazor, situado donde hoy se alza el Playa Club; la plaza de toros; los hoteles Atlantic y Palace, en los Cantones; los coquetos chalés de Juan Flórez (de los que sólo resiste uno en la esquina con la calle Ferrol); los colegios de los Maristas y las Josefinas o el antiguo estadio de Riazor.