Vilaboa, punto negro

Dolores Vázquez A CORUÑA

A CORUÑA

CÉSAR QUIAN

Reportaje | Una curva provoca numerosos siniestros Un nuevo accidente de madrugada a la salida del puente sobre el río aviva las peticiones de reforma del trazado de la N-550 a su paso por Culleredo

19 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

En menos de una semana, los vecinos de la avenida de Vilaboa, como se conoce a la N-550 a su paso por esa localidad cullerdense, se despertaron dos veces con los sonidos de un coche convertido en chatarra. Ayer mismo, a las cinco de la madrugada, un joven vecino del lugar vio como perdía el control de su turismo, atravesaba el carril contrario y se empotraba contra el garaje del número 13, para luego quedar aparcado sobre la acera. Sólo cuatro días antes, un grupo de jóvenes sufrían un accidente similar a las tres de la mañana, aunque su turismo en este caso impactó contra otra vivienda de la zona, el número 27. Proyectos No son los únicos: El trozo de vía que va desde el puente sobre el río hasta el parque está considerado como punto negro. El viaducto, en curva, «é bastante fastidiado», según una residente de la zona, que es capaz de recitar dónde chocaron una larga lista de automóviles en poco tiempo. Desde el Ayuntamiento de Culleredo se recuerda que cuando se hizo la mejora de la carretera N-550 (A Coruña-Santiago) se solicitó ampliar el puente de Vilaboa, lo que conllevaría una mejora de la curva, pero desde el Ministerio de Fomento no se admitió y se adujo que era una obra muy costosa y que la zona no admitía una ampliación, según aseguran fuentes municipales. Desde el gobierno local se estima que la seguridad en el núcleo se mejorará con la construcción de la rotonda que está prevista a la altura de la conexión con Tarrío, la capital municipal. Actualmente allí existe una pequeña glorieta que permite el cambio de sentido, pero el proyecto anunciado para ese punto es la instalación de una rotonda similar a la que existe en la entrada al aeropuerto de Alvedro. Desde el Ayuntamiento se considera que este cambio en la calzada conllevará que se aminore la velocidad del tráfico cuando se entre en la curva y con ello se reduzca la peligrosidad. En la mayoría de los casos, los accidentes que se han producido después del puente están vinculados a excesos de velocidad en una zona donde el límite, al ser un tramo urbano, es de 50 kilómetros por hora.