Aseguraba necesitar el dinero para ayudar a enfermos de alzhéimer Es corpulento, mayor, «muy educado» y con un marcado acento del norte de España
11 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?u fin era revender los décimos robados. El hombre que timó en varios despachos de lotería de la ciudad haciéndose pasar por ayudante de cura, intentó sacar provecho a su trabajada farsa. Y lo consiguió sin mucho esfuerzo. Los dependientes de los establecimientos cercanos a estas administraciones fueron las víctimas escogidas. «Era tan educado que no sospechamos nada», aseguró una de las comerciantes que compró un décimo. «Entró en la tienda diciendo que era el ayudante del párroco de la iglesia de San Pedro, y que vendía lotería para recaudar dinero a favor de los enfermos de alzhéimer», afirmó la dependienta. «Nos insistió que eran seis euros sin recargo, y le compramos uno de los cuatro números que llevaba», declaró. Según los trabajadores, el supuesto cura no vende los décimos de despachos de loterías cercanos, sino que se dirige a locales de otras zonas para levantar la menor sospecha posible. El pasado lunes «rastreó» los comercios de Cuatro Caminos vestido de negro y con chaqueta de punto. Según la descripción de sus víctimas, «su voz era tan tranquila que nos lo creímos todo». Y, es que el aspecto parece ser la piedra angular de su trama. Los afectados lo describen como «un hombre mayor, de más de 60 años y, posiblemente, jubilado. Es un poco calvo y tiene pinta de ser una persona muy tranquila, con acento del norte». Su físico es llamativo, «mide casi 1,90 de alto y es corpulento. Lo distinguiría por la calle o en una fotografía sin ningún tipo de problemas». Otro de los trucos que utiliza para ganarse la confianza de los comerciantes es enseñar su carné de identidad. «Estaba muy bien documentado. Conocía el nombre del párroco y nos dijo que llevaba poco más de mes y medio residiendo en la ciudad», afirmaron. Algunos afectados, con la finalidad de comprobar si era verdad o no la campaña iniciada por el timador, se pusieron en contacto con la parroquia, donde descubrieron que todo era falso. Muchas coincidencias La policía nacional parece tener claro las características del clásico timador. Son hombres mayores y con una trama muy bien trazada. Al igual que el protagonista de esta historia, normalmente vienen de fuera, hacen un corto recorrido por la zona y desaparecen después. Pero, según fuentes policiales, «al final siempre caen».