La dictadura de la calle

Luís Pousa Rodríguez
Luis Pousa A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: XOSÉ CASTRO

El nomenclátor coruñés conserva nombres como el viaducto del Generalísimo, la avenida del general Sanjurjo, la plaza de Millán Astray o la calle Juan Canalejo

08 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Ya volaron del mapa la calle 18 de Julio de Lugo y hasta la estatua de Francisco Franco en su Ferrol natal. El último retoque a la Historia ha desembarcado en Sada, donde José Antonio y un Franco que hasta el pasado mayo tenía foto oficial en el despacho del alcalde se van a quedar ahora sin calle. Pero A Coruña, como Spain, es diferente. No gustan los cambios en el callejero local. Ni al Ayuntamiento, ni a los vecinos. Hace sólo unos meses, el Concello trató de devolver los carteles de Igualdad, Libertad y Fraternidad a las vías bautizadas en 1936 como Justicia, Disciplina y Trabajo. Intento fallido. La protesta de los residentes en el barrio de la Torre envió la propuesta municipal de regreso a los despachos de María Pita. El propio Francisco Vázquez ha reiterado en varias ocasiones que prefiere «no tocar» el nomenclátor para «no reabrir viejas heridas». La principal iniciativa en este sentido se ha dirigido a equilibrar el peso de los dos bandos que se enfrentaron en la Guerra Civil, colocando en los nuevos polígonos placas con nombres de históricos galleguistas y republicanos (caso de Manuel Azaña y Alfonso Rodríguez Castelao, habitantes ambos de Los Rosales). Contadas excepciones Con la excepción de un tramo de la avenida de Alfonso Molina, que ha sido rebautizado como Álvaro Cunqueiro, y de la vía de reminiscencias franquistas 14 de Diciembre, que pasó a llamarse Alcalde Liaño Flores, el callejero permanece intacto en A Coruña desde hace veinte años. En las placas de azul municipal sobreviven, por tanto, los más destacados dirigentes de la Dictadura. Tiene plaza con estatua Millán Astray, fundador de la Legión y uno de los principales protagonistas de la Guerra Civil. También luce avenida el general Sanjurjo, que da nombre a una de las grandes vías de la ciudad. Sanjurjo reemplazó en el mapa urbano al ministro García Prieto y a Francisco Ferrer i Guardia, un pedagogo catalán de ideas anarquistas. Juan Canalejo, uno de los fundadores en A Coruña de las JONS y posteriormente de la Falange, disfruta en la ciudad no sólo de una céntrica calle, sino de todo un complejo hospitalario con vistas a la ría. Otro general del bando nacional con rúa es Emilio Mola, que ostenta una vía entre la calle Real y San Andrés. El general Mola desplazó de su placa a los tradicionales nombres Fuente de San Andrés y Perete. Con el primer ayuntamiento de la Democracia, el general Franco desapareció del nomenclátor para dejar paso a las plazas de la Constitución y de Azcárraga, dos nombres que han entrado y salido del callejero según las vueltas que daba la Historia. El llamado Generalísimo figura aún en su viaducto. Emblemático es también el caso de los Cantones, el paseo por excelencia de la ciudad. Fueron Cantón Grande y Pequeño en 1900, la República los convirtió en Cantones de Porlier y Lacy y la Dictadura le colgó al Banco Pastor una placa de mármol con el yugo y las flechas en la que, todavía hoy, se puede leer: «Cantones de José Antonio». La Constitución ha vuelto a poner los tamaños en su sitio: Cantón Grande y Cantón Pequeño. Conservan la denominación que impuso -o, en algún caso, recuperó- el franquismo numerosas vías: la Marina (fue Alfonso XIII y, entre 1931 y 1936, avenida de la República), Peruleiro (antes Pablo Iglesias), calle Real (Capitán Galán), plaza de España (Campo de la Leña) o Panaderas (fugazmente conocida como Casares Quiroga).