En directo | Vivir en Cances
05 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Casi toda la familia de María Amigo vive en Cances de arriba, o lo que es lo mismo, demasiado cerca del poblado de Penamoa. Hasta hace poco menos de un mes se consideraban afortunados, pero ahora sostienen que «los marginados somos nosotros». Esta semana, María denunció el robo de ocho gallinas y dos bombonas de butano, pero está convencida de que en los próximos días «tendré que volver a la policía para denunciar lo mismo». Rosa Neira es su nuera: «Yo nací aquí. No te puedes ni imaginar lo bonito que era esto. Igual que un vergel, con fuentes por todas las aldeas a las que ahora ni te puedes acercar, porque los drogadictos dejan de todo por ahí», explica. María dice que a ella nunca la han molestado. «Cada uno a lo suyo, vivíamos sin problemas, pero la gente que viene ahora no respeta nada ni a nadie», comenta. Una de sus hijas, Beatriz vive enfrente y, en menos de un mes, le han robado en seis ocasiones. «Es injusto porque es una persona muy solidaria, que incluso les prepara leche caliente a los drogadictos que ve muy mal», asegura María. En todas las casas hay pérdidas, son un improvisado fondo de ahorro para las personas que compran estupefacientes en el poblado. «Se la dan por cualquier cosa, la semana pasada varios campos de patatas amanecieron vacíos. Traen sacos, los llenan de lo que pueden -gallinas, grelos o lechugas- y los cambian por una papelina. Ahí arriba admiten cualquier cosa», denunciaba otro vecino.