El pulso de la ciudad La coruñesa Marieta Candal y su novio, Fraser Cummings, celebraron un enlace de ensueño en la Colegiata. Estudiantes extranjeros conocen las costumbres de la ciudad
22 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Ayer por la tarde asistí a una de las bodas más originales y emotivas que he visto nunca. Fue en la Colegiata de Santa María del Campo. Allí se dieron el sí quiero la hija del doctor José Candal Alonso y de Carmiña Couto, Marieta Candal Couto, y Fraser Cummings. Irlanda cruzó el Atlántico para reunirse con A Coruña. Más de cien invitados procedentes del país de las verdes colinas y los lagos de novela llegaron a la ciudad para asistir a la ceremonia. La homilía, en dos idiomas, fue compartida por el padre Rafael Taboada y el reverendo Charles Hope. Las voces celestiales del grupo vocal Árdora amenizaron una boda de cuento. Marieta lucía como una princesa y Fraser como un caballero, ataviado con la indumentaria tradicional de su país, falda plisada, medias hasta la rodilla y zapatos atados al tobillo. Su vestuario se repetía en otros veinte jóvenes que actuaron como testigos de excepción. Todos muy altos, muy rubios y muy guapos. Uno de los momentos más bonitos lo vivimos cuando una de las invitadas dedicó en inglés unas palabras a los novios. Las lágrimas brotaron de sus ojos, en una emoción compartida por todos los que allí estábamos presentes. Ya casada, la pareja abandonó la iglesia. Pero a la salida no le esperaba ni la lluvia de arroz, ni el caer de los pétalos de rosas. Porque en Irlanda se estila otra costumbre. Un amigo común, el gaitero Ian Laurenson, les dedicó una pieza en su honor. No lo olvidaré nunca. Todavía resuena en mis oídos la melodía. Decenas de flashes sellaron la primera parte del enlace. Desde la insigne Colegiata, el grupo al completo se trasladó al Hotel Finisterre para disfrutar de una velada a la que no pude asistir (me debo a mis lectores), pero que seguro fue inolvidable. Muchas felicidades. También de fuera son los jóvenes que participan en los cursos de verano que organiza la Universidade de A Coruña en el Club Universitario, en el dique de abrigo. Se trata de alumnos que han elegido nuestra ciudad para aprender el idioma, pero también para acercarse a la cultura y a la literatura española. Este programa formativo de la institución académica coruñesa, se desarrolla entre junio y septiembre en distintos grupos. En la actualidad, dieciséis jóvenes de Terranova, Alemania y Estados Unidos son los que ocupan el aula. Y no todo es teoría, porque el aprendizaje incluye excursiones turísticas y, por lo tanto, didácticas. Los alumnos aseguran que la experiencia merece la pena. Porque siempre he pensado que viajar es la mejor forma de aprender.