PLAZA PÚBLICA | O |
19 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.CUANDO toda Galicia espera impaciente el concierto que la OSG va a ofrecer en el Auditorio de Santiago tras sus éxitos en el festival de música de Pésaro, el miércoles, otra institución (porque la Sinfónica coruñesa ya lo es), como la Real Academia Gallega de Bellas Artes prosigue con los trabajos de otro evento musical y no menor, cual es la catalogación del Archivo Municipal de Galicia. Merced a los apoyos de la Fundación Caixa Galicia y la Diputación, este archivo recoge partituras de lo más granado de la música, y desde Marcial del Adalid a Baldomir o Groba a los más consagrados extranjeros (Bach, Brahms o Chopin) la música está al servicio de quienes deseen conocer las dos mil partituras que atesora la academia. Hace meses se enriqueció el archivo con la obra del compositor coruñés, además de noble arquitecto, Eduardo Rodríguez-Losada, por una donación de la familia. El viejo edificio del Consulado que alberga este tesoro y en concreto el espacio que ocupa la Academia, se ha remozado en los últimos tiempos siguiendo la actual junta de gobierno el acertado acicalamiento que se produjo en la etapa del recordado Julio Argüelles. Y ahora ha seguido con dos mujeres: María del Villar Mateo de Arenaza y Mercedes Goicoa Fernández.