Los nuevos médicos se instalan en A Coruña Diego y Francisco ya son residentes del Canalejo. Quedaron entre los 50 primeros de toda España en los exámenes MIR y ambos eligieron el Área del Corazón
27 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Si las batas blancas llevasen dorsal, las de Diego y Francisco lucirían el 39 y el 47. No son marcas de podio, pero no está mal cuando en esta edición de la maratón MIR corrieron nada menos que 9.600 médicos. De toda España y para superar el gran examen final de la carrera y acceder a la especialización. Los dos, además, casi que necesitarían llevar bien grande el número para despejar dudas. Porque a más de uno le sorprenderá tanto mérito en tan aniñado aspecto. «Tuvimos suerte», dicen cuando se menciona sus altas puntuaciones en las pruebas MIR, pasaporte preferente para elegir especialidad y centro. Y los dos -sus expedientes académicos son para enmarcar- se inclinaron por el área de corazón y por el Canalejo.
Diego Pérez Díez, 25 años casi imberbes, es de León y estudió Medicina en Zaragoza «porque tenía el plan viejo y las listas de Santiago ya estaban cerradas», explica. Es el primer médico de su familia. Preparó el duro examen en Oviedo con la cardiología como horizonte. Y lo consiguió. «Tuve que renunciar a algunas cosas», confiesa, y tanto campo de elección le puso en jaque porque «había una plaza también en el Gregorio Marañón de Madrid, que tiene mucha fama». Sin embargo, apostó por el Canalejo. ¿La razón? «El nivel de la cardiología aquí», contesta sin titubear.
Para Francisco Estévez Cid (24 añitos) «benditas», dice, fueron las dudas que se le presentaron al ver que su nota le permitía elegir, no conformarse con plazas residuales. Es de más cerca y ya conocía la ciudad. De Ourense saltó a Compostela, donde completó en seis años la dura carrera y preparó el MIR. Su disyuntiva era cardiología o cirugía. Y optó por el bisturí con corazón. Es contundente: «Elegí venirme aquí por las buenas referencias, tanto del servicio de cirugía cardíaca como del hospital». Ambos pasarán ahora de cuatro a cinco años como médicos internos residentes.
El jueves se incorporaron al hospital otros 61 como ellos y ya son más de 200 los que movilizan el Canalejo con la inquietud del quienes quieren aprender.