La costurera de las estrellas

Susana Basterrechea A CORUÑA

A CORUÑA

CÉSAR QUIAN

Reportaje | Una coruñesa arreglaba los trajes de Emma Thompson Manuela Riveiro, «Lelucha», se fue hace 30 años para ser peluquera en Londres, pero acabó cosiendo el vestido con el que la actriz británica recogió el óscar en 1993

25 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Era un dos piezas de escote más bien generoso, azul oscuro y con lentejuelas. Manuela Riveiro - Lelucha para los amigos-, subió, metió y ajustó tela hasta que a Emma Thompson el traje le sentó como un guante. La ex de Kenneth Brannagh se lo llevó a Los Ángeles, lo paseó por la alfombra roja y recogió su primer óscar -recibió otro en el 96- a la mejor actriz por Regreso a Howard's End . Cámaras de todo el mundo la fotografiaron con el vestido, el que había cosido una joven costurera de una pequeña localidad cercana a Vimianzo. «No sabía que se lo iba poner hasta que la vi en televisión. Qué guapa iba», recuerda Manuela. «Fue el primer arreglo que le hice, luego me trajo más ropa», explica mientras enseña, muy orgullosa, la foto que le dedicó la artista por su habilidad con la aguja. No es de extrañar que Manuela Riveiro repita sin cesar que su vida en Londres «ha sido un sueño, un paraíso». Voló en 1972 para ser peluquera. Sin un duro y sin saber ni una palabra de inglés. Lo que quería era ahorrar y montar su propia peluquería en A Coruña. No llegó a cortar ni un mechón de pelo, pero trabajó en un hotel, en dos hospitales y en una fábrica de aparatos ortopédicos. «Siempre me ha gustado aprender cosas», confiesa. Matrimonio con hijas Luego conoció a David, su marido inglés, y tuvo a Jessica y a Vanessa. Empezó a coser para boutiques para poder cuidar de sus hijas en casa. Las dos máquinas de coser que compró se convirtieron pronto en seis y al poco ya tenía su propio negocio, con empleados y todo, en un céntrico barrio londinense. Al taller lo llamó Manuela Alterations. Lo dejó hace dos años, cuando regresó a A Coruña. David, que fue chófer de un multimillonario, y ella regentan desde noviembre una pulpeira en Os Castros. En las paredes cuelgan las fotos de famosos de Manuela y las banderas del Arsenal y el Dépor de David. «Londres me gustaba tanto que no hubiese vuelto. Fue por mi marido. Le encanta España y quería una vida más tranquila. No sabes lo que lloré», explica. David sólo asiente con la cabeza.