La asociación Arco Iris asegura que las estructuras son peligrosas para los niños Se trata de restos de una antigua batea y los ecologistas reclaman al Concello su retirada
21 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.? Aparte de lo impresionante de sus vistas y lo frío de su agua, varias playas de Miño tienen, desde hace un tiempo, otro rasgo común. Se trata de unas estructuras metálicas de grandes dimensiones que descansan sobre el suelo arenoso, sin que nadie haya hecho, hasta el momento, nada por eliminarlas del paisaje. Esta situación ha sido denunciada ahora por la asociación ecologista Arco Iris (miembro del Consello Galego de Medio Ambiente). La agrupación, a través de un comunicado, destaca que estas grandes moles de óxido suponen «un importante impacto estético y un serio peligro, sobre todo, para los niños, que podrían quedar atrapados en su interior». Según la agrupación, los bloques son tres enormes flotadores, que proceden de una antigua batea, que había sido anclada en las proximidades de la isla Carboeira. Esta estructura se estrelló contra la costa, a consecuencia de un violento temporal, y sus partes se repartieron a lo largo del litoral. Equipos de corte y grúas Arco Iris asegura que, para su retirada, sería necesaria la utilización de equipos de corte y grúas. La competencia de esta operación, siempre según las líneas del comunicado, correspondería al Ayuntamiento de Miño. Los ecologistas consultaron dicho extremo a los servicios de la Xunta y el Gobierno, que se lo confirmaron. Por este motivo, reclaman al Concello que obligue a la retirada de los restos de la batea al propietario de la misma, o que, si esto no fuera posible, sea la propia corporación municipal la que asuma los gastos de la operación y lleve ésta a cabo, tal y como aparece recogido en la Ley de Costas. La citada limpieza debería afectar, al menos, a tres de los arenales más importantes del municipio.