El buque escuela de la Armada Mexicana «Cuauhtemoc» arriba al puerto coruñés El velero, que llegó de Nueva York sin hacer escalas, fue construido en unos astilleros de Bilbao
17 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Teléfonos satelitales , rancheras a modo de himno y burritos en el menú. Tras 19 días esquivando icebergs y galernas, los noventa metros inmaculados del mexicano Cuauhtemoc entraron ayer en la dársena repitiendo la puesta en escena que ya vivieron los puertos de Nueva York, Puerto Quetzal y Balboa, con música y decenas de tripulantes subidos a las jarcias. Dentro esperaba, con el uniforme impoluto -que lució en tres recepciones oficiales nada más pisar tierra-, el capitán de navío Salvador Miranda. «Tuvimos algo para divertirnos», reflexiona, acordándose de los vientos de 40 nudos con los que tuvieron que bregar los 248 del buque escuela de la Armada Mexicana Cuauhtemoc . No todos son compatriotas, hay cinco extranjeros pero ningún español entre ellos. En realidad, esta última información no es del todo exacta: el propio Cuauhtemoc fue forjado en España. «Astilleros y Talleres Celaya, S.A. Bilbao, 1982». Su partida de nacimiento está soldada a la chimenea. Junto a ella, una puerta de madera levanta la veda del lujo marítimo: la popa del barco cuenta con una sala de oficiales forrada en maderas nobles y vidrieras y los camarotes de los oficiales ejecutivos resistirían la comparación con un buen hotel. Vajilla de Puebla Entre medias, un comedor «con vajilla de Puebla», avisa el guía, y un pasillo en el que contar las metopas sería quimérico. Otra puerta lleva a la sala de máquinas, pero Miranda presume de utilizarlas poco, muy poco. Los tripulantes se hicieron el Nueva York-A Coruña a pulso, asegura. «El 96,8% de la travesía fue a vela», estampa. Los mexicanos largaron mucho trapo durante la travesía, pero no escatimaron medios -sistemas de posicionamiento global, faxes meteorológicos- para no meterse en galernas. «Hay que respetarlas», explica Miranda, sabedor de que el mar es el que marca las reglas. Emperador El 29 de julio el Cuauhtemoc (nombre del último emperador Azteca) celebra su 21 cumpleaños, y lo hará en plena Cutty Sark, en el Báltico. Una vez rematada, recalará en un par de puertos y volverá a casa, a Acapulco. Sumará algunos miles de kilómetros al historial del barco, que ya ha dado dos veces la vuelta al mundo. En esta ocasión salió de México el 13 abril, y los guardamarinas no llegarán a sus casas hasta el 17 de noviembre. «Lamentablemente, sólo son 7 meses -confiesa el capitán Miranda-. Claro, se acaba la diversión».