Perfil | P. Villa
13 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque se fue del convento, nunca dejó de ser capuchino. Tras predicar durante 14 años, decidió que lo suyo era la obra social. Nemesio Fernández Villa nació un 17 de febrero de 1929 en Villamondrís, un pequeño pueblo de la provincia de León. De familia humilde y numerosa, muy joven decidió junto a un hermano ordenarse sacerdote de la congregación de los Capuchinos. La oración sería su vida, pensó, pero el destino le había preparado un camino sin retorno. A Coruña le acogió con los brazos abiertos y él no tuvo por menos devolverle el trato. Su primera parada, O Portiño, decidió por él. El padre Villa recuerda hoy a aquellos niños hacinados en chabolas «que no sabían ni comer». La búsqueda de dinero para financiar la ciudad le condujó a una actividad frenética. Los domingos oficiaba todas las homilías que podía. De los capuchinos a San Nicolás, luego a Santa Lucía, todas en la misma mañana. Operario del muelle, peón, cobrador, fueron otros de los oficios de este capuchino obrero, innovador y adelantado a su época.