?aría Luisa Ansorena tiene cuatro hijos y seis nietos. El menor, de tres años. Para ella, cuidarlo es un disfrute. «Las ayudas tienen que dárselas a las madres para tener horarios flexibles y que puedan criar a sus hijos, porque los abuelos nos dedicamos a malcriarlos», confiesa. , así la llaman, preside la Unión Democrática de Pensionistas y sus 77 años se mueven con vitalidad juvenil . «No me veo metida en política -dice- pero reivindicativa, siempre». Y argumenta en pro de los mayores: «Somos los que estamos creando empleo». Sabe que los jubilados podrían cambiar cualquier gobierno, si no fuera porque «somos mayoría, pero no políticos» y lamenta que, si bien la atención ha mejorado, «no llega al nivel de Europa». Y no sólo eso, se desconoce. «¿Sabes lo que es un cheque asistencial? -espeta-, porque hay muchos que podrían pedirlo y no saben ni que existe; a veces parece que hacen las ayudas para esconderlas». A borbotones le salen las peticiones para la que denomina edad de la experiencia : «Necesitamos una ley de dependencia, para que las personas que no pueden valerse por sí mismas no sean la ruina, física y psicológica, de su familia; queremos tener intervención directa en todo lo que nos afecta, que se cumplan los planes gerontológicos...». Y desciende al terreno local para concretar, además, otras reclamaciones coruñesas. «Que abran de una vez la residencia de Matogrande y más centros de día para que las mujeres no tengan que dejar el trabajo para cuidar a sus mayores, y más ayuda a a domicilio para los que viven solos, no podemos permitir que se encuentre a viejecitos muertos pasada una semana». Además, quiere transporte gratuito para los mayores de 65 años, y adaptado. «Parece que en vez de coger el bus, vamos a una jinkana », dice.