Vázquez dice que el centro de reinserción no representa «ninguna amenaza»

La Voz L. P. | A CORUÑA

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CÉSAR QUIAN

El alcalde aclara en Radio Voz que el edificio que se hará en Los Rosales no será una nueva cárcel Descarta recibir a los vecinos de la calle Oleoducto «porque mienten y manipulan»

04 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?rancisco Vázquez se decidió ayer a intervenir en la polémica surgida en el polígono de Los Rosales por la decisión del gobierno local de ceder una parcela en este barrio a Instituciones Penitenciarias para construir un centro de reinserción para 25 presos de tercer grado. Estas personas, que disfrutan del régimen abierto, sólo acuden al centro para pernoctar, tal y como se hace ahora en el edificio de la antigua prisión provincial. La cesión al Ayuntamiento de la antigua cárcel se compensará con esta parcela de Los Rosales -situada junto al asilo de ancianos que se está construyendo actualmente- y con fondos económicos. «No es una cárcel» En declaraciones al espacio Cita en María Pita , de Radio Voz, quiso el alcalde restar dramatismo a la ubicación. Según Vázquez, no se trata de un centro penitenciario. «No es una nueva cárcel, es un lugar para personas rehabilitadas que viven con sus familias y trabajan y únicamente tienen que ir a dormir a este lugar los fines de semana», apuntó el regidor. Fue más allá Francisco Vázquez al definir el centro de reinserción de presos como un «hostal». «Es un hostal, no es una cárcel, ni hay barrotes, ni policía, ni nada de nada», aseguró el alcalde. Se mostró «sorprendido» por lo que consideró un «ataque» a los esfuerzos de integración en la sociedad de «unas personas rehabilitadas e integradas en la ciudad». Sin riesgos Insistió Francisco Vázquez en que la actual ley impide la instalación en el casco urbano de centros penitenciarios tradicionales. «La cárcel está en Teixeiro, Curtis, y la ley prohíbe abrir una prisión en la ciudad», recalcó. En opinión del alcalde, la ubicación del centro de reinserción en Los Rosales «no representa ninguna amenaza» para los vecinos ni para el desarrollo del barrio, ya que «son personas integradas y no son presos peligrosos».Por otra parte, el alcalde fue ayer contundente a la hora de rechazar la posibilidad de reunirse con los vecinos de la calle Oleoducto, que han solicitado una entrevista para plantear un cambio en el proyecto de reforma de esta calle, de forma que se pueda eliminar el actual muro y se entierren las canalizaciones de la refinería de Repsol.Explicó Vázquez que hace unos tres meses se reunió en María Pita con un grupo de vecinos de esta calle para exponerles, junto a los concejales de Urbanismo y de Obras Públicas, el proyecto consensuado con Repsol para reducir la altura del muro de Oleoducto. Acusó el alcalde a la comisión gestora, formada al margen de la Asociación de Vecinos del Castrillón, de «mentir» y «manipular» sobre este conflicto.El regidor, ante la petición de un oyente del programa, se negó de plano a entrevistarse con este colectivo. «Sigan manifestándose los jueves... sigan por esa vía, que no los voy a recibir... Por la vía de la coacción yo no recibo a nadie», sentenció Vázquez.