Basilea ya usa el metro ligero que funcionará en A Coruña

A CORUÑA

KOPA

Los suizos pagan en sus impuestos el uso del transporte público y los que apuestan por usar su coche son penalizados con elevadas tarifas de ORA y aparcamiento privado

24 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Basilea está de moda y no sólo por su equipo de fútbol. La ciudad ofrece un aire retro dentro de un ambiente más que cuidado. En medio de una arquitectura donde predominan las estructuras de escasa altura sobresale, por encima de todo, su excepcional red de transporte público. El tranvía y el trolebús transportan cada día a casi 200.000 personas. La clave de ese éxito radica en la particular política de inversiones municipales de la ciudad. Las quince líneas que dan servicio a todos los ciudadanos de Basilea se financian directamente de los impuestos de todos los suizos. Y cada usuario potencial abona a comienzos de mes el equivalente a poco más de 30 euros para poder circular libremente en este vehículo.Tampoco los visitantes se sienten extraños al silencioso y ecológico medio de transporte. Cada turista recibe en su hotel una tarjeta que le permite utilizar gratis el tranvía público. El precio del bono va incluido dentro de la tarifa del alojamiento, merced a un acuerdo entre las empresas privadas y las autoridades públicas.La política de fomento del transporte se completa con una abierta discriminación para quienes prefieren mantener la costumbre de desplazarse por el interior del casco urbano en su propio utilitario. Tarifas de la ORA que superan los 3 euros por cada sesenta minutos y unas cifras similares por estacionar en los innumerables párkings que se distribuyen por toda la ciudad son algunas de las medidas puestas en marcha por las autoridades suizas.La receta funciona. La alta frecuencia de los tranvías -que llega a ser de un máximo de dos minutos en horas puntas- y la amplitud del servicio (que está abierto entre las 6.00 y la 1.30 de la madrugada) son algunas de las claves que el transporte público de Basilea puede exportar a otras ciudades de Europa.