Claudio, año 270

La Voz

A CORUÑA

PARECIESE que san Valentín, cuyo martirio se produjo en Roma hace la friolera de 1733 años, fuese oriundo del hoy denominado país de la guerra que, ni siquiera, tuvo la oportunidad de promoverlo a patrono de los enamorados. En efecto, fueron sus mayores quienes, mucho antes de civilizar a aquéllos, lo hicieron. También hay mucha confusión popular con la utilización del angelito Cupido, el encargado de asaetear los corazones. Y es que la imagen de san Valentín no se ha difundido, ni mucho menos, como la de Cupido. El presbítero Valentín estuvo a punto de convertir al emperador Claudio pero, por dubitativo, se dejó influenciar por el gobernador que lo entregó a la Justicia. El juez, Astenio mártir, que prometió convertirse si su hija enferma se salvaba, terminó cristiano y cesante. El gobernador liquidó a san Valentín antes de que cristianizase a la cúpula imperial.El del 2003 no ha pasado desapercibido: el informe de los inspectores de la ONU que, de momento, ni para delante ni para atrás; la incautación de las acciones del Atlético a la familia Gil, amén de la prisioncita aneja que a nadie parece importar. ¿Y el petróleo? O se trasvasa o, si no, cementarlo. ¿Tanto tiempo para esto? Y Bush, a la suyo, y Alemania y Francia, también.