Con un ojo en el techo

A CORUÑA

EDUARDO

05 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El silencio de los exámenes no ocultaba ayer el malestar de todos los estamentos de la Facultad de Económicas por los nuevos actos vandálicos detectados en sus estructuras. «Tantos años esperando por un centro digno y ahora cada día tenemos un problema distinto», aseguraba una alumna del ciclo superior cargada de libros y de indignación. Su caso no era el único. Por los pasillos, aunque la tranquilidad era la nota predominante, en todos los corrillos se hacían preguntas sobre el origen de los daños. Y es que el aula 2.4 apareció cerrada a cal y canto. En la puerta contigua, reproducir la escena de agujerear el techo es sencilla. No hace falta más que subirse a una silla de las de cualquier alumno y las chapas de conglomerado se levantan con sólo estirar el brazo. «La construcción de este centro es una chapuza. Me parece muy bien que llamen a la policía, pero podían gastar un poco más de tiempo en arreglar las goteras del segundo piso», protesta Álex mientras charla con unas amigas frente al escenario del atentado. Despiste José sale de un examen y ni siquiera se ha enterado de que parte del techo apareció destruido un día antes. «Perdona, pero no pude leer La Voz», se disculpa. Tras un breve informe, se queja de que la facultad «tiene enormes carencias estructurales y nos estamos preocupando por cosas que, aunque son graves, tampoco afectan al desarrollo de la vida estudiantil». Jorge ojea el periódico antes de pronunciarse. «No creo que haya muchos descerebrados con afán de destruir el lugar donde están estudiando», sentencia.La autoría de los hechos es otro factor de polémica en las conversaciones de pasillos. «Cualquier persona pudo hacerlo», apunta una chica que prefiere no revelar su nombre. ¿Y el paraguas? «Uff, eso pudo olvidársele a un alumno, porque no hace falta golpear con nada las chapas para que se caigan al suelo», explica otro alumno de Económicas mientras hace una demostración práctica subido en una silla.¿Quién tenía motivos para hacer una cosa así? Responder a esa cuestión corresponde ya a la policía. Los agentes del 091 llegaron al lugar de los hechos a las dos de la tarde para elaborar su informe. Las pesquisas seguirán su curso, pero pocos se atreven a vaticinar un esclarecimiento total del caso. «Si encuentran al autor, o a los autores, sería justo que se hicieran cargo del pago de los daños», coinciden la mayoría de los consultados.Mientras tanto, los alumnos sólo quieren que las clases sigan con normalidad. «No se puede tolerar que unos cuantos nos perjudiquen a todos», resume José.