El enemigo coruñés de Chávez

Juan Gómez-Aller A CORUÑA

A CORUÑA

Más de cien venezolanos se manifiestan en María Pita

25 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

? Rabia, cacerolas y banderas rodean el monumento a María Pita. El frío es intenso, pero se ven camisetas rojas, amarillas y azules, sombreros, silbatos, caras de asentimiento o de euforia. La plaza se convierte durante una hora en la pequeña Caracas coruñesa, a la que ayer dieron forma más de un centenar de venezolanos. Todos secundaban la protesta contra el presidente Chávez, que saca cada día a la calle a millones de personas dentro del país sudamericano. Guerra civil «Chávez ha puesto a Venezuela al borde de una guerra civil. Yo voté hasta cuatro veces por él y ahora me avergüenzo. Hace años le escuché decir que si en un año había un niño que pasase hambre en Venezuela, él renunciaría. Después de esos doce meses la pobreza era extrema y lo que había era pandillas de niños sin poder comer, rebuscando en la basura», denuncia Juan Carlos Gómez. Su voz apenas se puede oír entre las cacerolas y los gritos. Intenta hablar alto, pero su voz parece ocultarse entre el ambiente, que es por momentos eufórico. Es la quinta concentración en un mes, y algunos acaban de llegar del pequeño campo de batalla en el que se ha transformado Caracas. «En dos años han emigrado 700.000 venezolanos», aseguran, antes de volver al grupo principal.«Nos enteramos de que los emigrados de Miami realizaban concentraciones de este tipo y decidimos llevar a cabo la idea», explica Gómez. Entre él y Estrella Rodríguez, otra emigrada, consiguieron reunir el primer día a cien personas. Su principal enemigo, la ola de frío que sacudió Europa. «Y la propaganda», añade Eduardo Iraola.Dicen estar ante algo histórico, y parece como si los cien manifestantes fuesen a tomar en breve el palacio de Miraflores. «Chávez no sólo está sumiendo al país en la pobreza, también ha provocado una catástrofe ecológica de enormes proporciones», asegura Gayana Pacheco, que relata como la inexperiencia de los reclutados cubanos que manejan ahora los petroleros ha causado un gran vertido en el lago Maracaibo. «Gas mostaza» La protesta de ayer fue un paseo para algunos de los concentrados. Dicen que acaban de librar verdaderas batallas campales. «La última vez que me manifesté en Venezuela nos rociaron con gas mostaza», asegura Óscar Pérez. Todos eluden llamar huelga al fenómeno, y prefieren referirse a un «paro cívico activo». Si bien hay una parte de la población que respalda la gestión de Chávez, Juan Carlos Gómez asegura que la percepción internacional de la crisis es equivocada. «Algunos han llegado a llamarnos golpistas, pero están equivocados. Los números no engañan. La mayoría de los muertos son nuestros».