Betanzos se viste de Bierzo

Pacho Rodríguez A CORUÑA

A CORUÑA

22 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Absténganse abstemios, claro, e impacientes. El vino es magia lenta que requiere dedicación, trabajo y personalidad en todos los procesos. No hay opción al pelotazo. Como la cosa va por años, sólo se premia el esfuerzo realizado los 365 días. El vino de Betanzos quiere dejar de ser un producto en el que ha primado la cantidad por encima de la calidad. Los bodegueros y viticultores brigantinos ya tenían en mente reconvertir este sueño líquido de la tierra en algo controlado, con identidad y seguimiento. La asociación que agrupa a los productores ya tiene la contraetiqueta con las que saldrán en marzo: 100.000 botellas de la cosecha de 2002. Esta reestructuración también contará, por primera vez, con ayudas de la Xunta.Víctor Robla, representante de la asociación y gerente de Vinsa, empresa líder en la comarca, habla de unos planteamientos que, aunque convivan con la tradición bodeguera de Betanzos, aspiran a convertir las variedades legítimo y agudelo, exclusivas de la tierra, y mencía, en señas de identidad. «Queremos profesionalizar un producto que cuenta con muchas posibilidades en el mercado, tanto por las propias condiciones como por lo que se puede llegar a conseguir», explica Robla.Y, aquí, el Bierzo se convierte en referente como comarca en la que la organización y el rigor han situado sus vinos, a base de mencía también, en un destacado lugar en el mercado. «Claro que podemos llegar a hacer buenos vinos. Pero primero tenemos que hacer bien lo autóctono, lo que ya tenemos. Que somos pocos, pues no pasa nada. Pero se puede ofrecer una posibilidad de un futuro profesionalizado. El Bierzo es un gran ejemplo», añade Víctor Robla.Ampliar a otros municipios, Paderne y Coirós, sumados a Oza dos Ríos, Abegondo Miño y Betanzos, es el otro objetivo. Con más tierras habrá más vino, pero el objetivo es la calidad.