?antaba Pablo Carbonell con los Toreros Muertos aquello de «yo no me llamo Javier». La versión gallega sería «yo no me llamo Javier, sino Xabier». La mayoría de los que durante el pasado año solicitaron el cambio o la traducción de su nombre en el Registro Civil de A Coruña son personas que los han querido adaptar al gallego. En concreto, se registraron 23 casos de este tipo, que suponen el 37% de las 61 solicitudes admitidas. María del Mar quiso ser María do Mar. Ángel Luis, Anxo Luis. Dos José Manuel pasaron a ser Xosé Manuel. Y otros tantos Javier, Xabier. Y así hasta 23. Fiebre autóctona, pues. Y, hablando de pues, Ignacio pasó a ser Iñaki. También hay seis personas, seguramente nacidas en España pero de origen extranjero, que tradujeron su nombre al idioma de su país. Por ejemplo, Ricardo ya es Richard a estas alturas. Modificaciones radicales Las modificaciones radicales escasean. De Rebeca a Nazaret media un trecho largo, tanto como el que hay entre estar inscrita como Begoña y pasar a ser Yolanda, por citar dos de los doce casos. En el Registro Civil señalan que este tipo de variaciones suelen protagonizarlas niños que varían de nombre tras ser adoptados o bien mayores de edad que alegan problemas psicológicos por haber sido inscritos con «uno raro» o bien por sufrir uno «normal» pero que no es de su agrado. Menos distancia hay entre Luis y Lis, pero alguien quiso pasar aser conocida de este último modo. Y es mínima la diferencia ortográfica entre Paula y Paola, pero dos mujeres pidieron el pasado año cambiar la letra u por la o, deseo que fue aceptado.Hay a quien no le gusta la acumulación de nombres. Así, María Emilia Araceli se quedó en Araceli. Y Adrián Andrade, en Adrián. Seis peticiones de este tipo fueron atendidas. En el Registro Civil explican que entre los solicitantes de esta clase de achiques prima «la gente mayor que fue bautizada con un nombre e inscrita con otro en el Registro Civil. Antes ocurría mucho. Cuando se jubilan y tienen que cobrar la pensión, esta dualidad suele causar problemas», apuntan. Los trámites, para ésta y el resto de peticiones sustantivas, no requieren excesivo papeleo. Hay que realizar una solicitud por escrito, adjuntando una partida de nacimiento. Si el interesado alega que ya usa el nombre que se quiere poner tiene que acreditarlo con documentos.No cuelan todos. «Necesitas una causa justificada para cambiártelo», aseguran en el Registro Civil. La ley prohíbe los que «objetivamente perjudican a la persona» y también «los diminutivos o variantes familiares o coloquiales que no hayan alcanzado sustantividad». Tampoco se admiten «los que hagan confusa la identificación y los que induzcan en su conjunto a dudas en cuanto al sexo».En el Registro Civil también se solicitan las variaciones de apellidos. Cuarenta personas los invirtieron (primero el de mamá) el pasado año. Seis se los cambiaron. Cuatro los tradujeron al gallego. Y nueve pidieron la unión de ambos por medio de un guión.